El Instituto Balear de Estudios Sociales (IBES) y las empresas Hidrobal y Tirme han presentado este viernes la sexta edición del Ecobarómetro balear, un estudio de opinión pública sobre distintos aspectos ambientales de la comunidad, el cual señala la masificación de personas y coches como la principal preocupación ambiental de los ciudadanos baleares.

Según ha informado Tirme en un comunicado, el objetivo de este trabajo de investigación es trasladar al debate público los problemas, debilidades o amenazas del medio ambiente en Baleares, y fomentar decisiones para el progreso social y económico de la comunidad, bajo el prisma de la sostenibilidad ambiental.

El estudio analiza las diversas dimensiones de la conciencia ambiental mediante una encuesta anual dirigida a la población mallorquina, menorquina e ibicenca mayor de 18 años.

El presente informe recoge los resultados de la sexta oleada, y aporta un valor añadido por el análisis comparativo de las más de 3600 entrevistas realizadas desde 2013.

En cuanto a la percepción general de los ciudadanos sobre la calidad del medio ambiente, se constata un descenso progresivo, 2018 es el primer año de la serie histórica en que la percepción positiva se sitúa por debajo del 50 por ciento. La nota media baja cuatro décimas y se sitúa en 5,6 por lo que se trata del mayor descenso interanual desde que se elabora este estudio.

Los problemas relacionados con la masificación de personas y coches, calidad y derroche del agua y limpieza continúan a la cabeza del ranking de preocupaciones ambientales de los ciudadanos. Sin embargo, se observa un importante incremento en la percepción como problema de la dependencia energética con la península (más de 11 puntos de subida).

Por otra parte, los ciudadanos de Baleares apoyan ampliamente el uso de energías renovables, pero el 86 por ciento critica la falta de incentivos y ayudas para la instalación de energías alternativas.

En cuanto a las infraestructuras viarias, por primera vez el Ecobarómetro detecta un mayor porcentaje de ciudadanos que las consideran suficientes (47 por ciento) frente a los que las consideran adecuadas (41 por ciento), culminándose así una tendencia en la opinión sobre este asunto que se venía observando en los últimos años, y que se ha traducido en una variación de casi 20 puntos desde 2016.

TRATAMIENTO DE RESIDUOS

Desde el Ecobal, el tratamiento de los residuos urbanos está considerado como preocupante para una gran mayoría de los ciudadanos, de hecho, cuatro de cada cinco responde afirmativamente. De este modo se observa cómo en los últimos años se ha mantenido una tendencia elevada en este valor, con oscilaciones que tienen que ver básicamente con elementos coyunturales más que con cambios significativos de percepción.

En concreto, si se segmenta por territorio, se observa que donde se da una mayor preocupación por el tratamiento de los residuos sólidos es en Palma (87 por ciento), seguida, con valores similares por Ibiza (77) y la Part Forana de Mallorca (74).

«Es probable que la significativa diferencia entre el porcentaje que se da en Palma y en el resto de territorios tenga que ver, no tanto con el tratamiento de los residuos sino con una percepción general de una
deficiente recogida de los mismos», señala el informe.

PROBLEMAS DEL AGUA

El agua, y los problemas asociados a la misma, siguen siendo una importante fuente de preocupación para los ciudadanos de Baleares. Con mayores o menores oscilaciones en cada uno de los ítems, ninguno de los valores, salvo la «falta de presión en los grifos», está por debajo del 50 por ciento y, de hecho, en la mayoría de ellos, obtenemos valores por encima del 60 por ciento.

Tomados los datos de junio de 2018, observamos que el principal de los problemas (78 por ciento) es la «reducción de reservas de agua dulce», lo cual no deja de sorprender en un año que se ha caracterizado por la abundancia de lluvias.

«Es cierto que, en ese valor se ha producido un descenso respecto a los años anteriores, de 10 puntos en concreto con respecto al año 2016, pero es obvio que la dependencia del factor atmosférico unida a la sensación de un consumo elevado, ligado a la sensación de masificación de personas hace que esta preocupación se mantenga en valores elevados», añade el estudio.

El segundo de los problemas es el de la calidad del agua de la red de abastecimiento (76 por ciento), con una diferencia de hasta 13 puntos con respecto al Ecobarómetro del año 2016 y con una tendencia ascendente.

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