intestino


Las personas con enfermedades inflamatorias del intestino (EII), como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, pueden tener hasta 12 veces más probabilidades de sufrir un ataque cardíaco, según ha concluido un estudio del Hospital Universitario Cleveland Medical Center en Ohio (Estados Unidos).

La EII implica una inflamación crónica o recurrente del tracto gastrointestinal. La colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn son las formas más comunes. Las personas con Crohn tienen inflamación en todo el tracto digestivo, mientras que en la colitis ulcerosa, solo se inflama el intestino grueso.

Si bien la inflamación crónica en el cuerpo se ha relacionado durante mucho tiempo con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, que la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa pueden provocar ataques cardíacos no se sabía tan bien como hasta ahora, explican los investigadoes en un artículo en la revista ‘Inflammatory Bowel Diseases’.

Los investigadores examinaron una base de datos de registros médicos estadounidenses con más de 29 millones de personas, incluidas casi 132.000 con colitis ulcerosa y 159.000 con la enfermedad de Crohn. Durante el período de cinco años del estudio, las personas con EII tenían un 25 por ciento más de probabilidades de sufrir un ataque al corazón que las personas sin el trastorno.

«La EII debe considerarse como un factor de riesgo independiente para el desarrollo de una enfermedad cardíaca. Esto significa que deben ser monitoreadas cuidadosamente para detectar factores de riesgo cardíaco como fumar, obesidad, presión arterial alta, diabetes y colesterol alto», reflexiona la autora principal de la investigación, Mahazarin Ginwalla.

Durante el estudio, el 3,3 por ciento de las personas sin EII tuvo un ataque al corazón, en comparación con el 6,7 por ciento de los pacientes con colitis ulcerosa y el 8,8 por ciento de las personas con enfermedad de Crohn. El mayor aumento del riesgo de ataques cardíacos para las personas con EII se observó entre las personas más jóvenes.

La investigación demostró, además, que los pacientes con EII de entre 30 y 34 años tenían 12 veces más probabilidades de sufrir un ataque cardíaco que las personas de su grupo de edad sin EII. Sin embargo, a los 65 años, las personas con EII tenían solo el doble de probabilidades de sufrir un ataque cardíaco que las personas sin estas afecciones.

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