El león marsupial
NOBU TAMURA.


‘Thyalacoleo carnifex’, un “león marsupial” del Pleistoceno australiano, tuvo la mandíbula más poderosa de cualquier especie de mamífero, y fue un cazador experto que se movió con la ayuda de una fuerte cola.

Nuevos fósiles hallados en Australia, incluido un espécimen casi completo, permitieron a investigadores de la Universidad Flinders y el Museo de Australia Meridional reconstruir todo el esqueleto de este animal por primera vez.

Un depredador marsupial con un peso estimado de más de 100 kilogramos, ‘Thylacoleo’ era diferente a cualquier animal vivo, y los paleontólogos han intentado durante mucho tiempo interpretar su estilo de vida a partir de restos incompletos.

Los nuevos fósiles, descubiertos en la cueva de Komatsu en Naracoorte y la cueva ‘Flight Star’ en la llanura de Nullarbor, incluyen los primeros restos conocidos de la cola y la clavícula de este animal. Los autores utilizaron esta nueva información para reevaluar la biomecánica de ‘Thylacoleo’, y al comparar su anatomía con los marsupiales vivos, llegan a nuevas conclusiones sobre la biología y el comportamiento del “león marsupial”.

La cola de ‘Thylacoleo’ parece haber sido rígida y muy musculosa, probablemente permitiendo que se usara junto con las extremidades posteriores como un “trípode” para sujetar el cuerpo mientras se liberaban las extremidades anteriores para manipular alimentos o escalar, como hacen muchos marsupiales. El análisis sugiere que ‘Thylacoleo’ tenía una espalda rígida y unas extremidades delanteras potentes ancladas por fuertes clavículas, lo que probablemente la hace poco adecuada para la caza de presas, pero que está bien adaptada para la caza de emboscadas y/o el rescate.

Estas características también se agregan a una lista de evidencia de que ‘Thylacoleo’ era un adepto escalador, quizás de árboles o por cavernas de paredes escarpadas. Entre los marsupiales vivos, la anatomía de ‘Thylacoleo’ parece ser muy similar a la del demonio de Tasmania, un pequeño carnívoro que exhibe muchas de estas conductas.

“El extinto león marsupial ‘Thylacoleo carnifex’ ha intrigado a los científicos desde que se describió por primera vez en 1859 a partir de fragmentos de cráneo y mandíbula recolectados en el lago Colongulac en Victoria, Australia, y enviados a Sir Richard Owen en el Museo Británico –observan los autores en un artículo publicado en PLOS ONE–. Aunque es el carnívoro marsupial más grande de Australia, conserva muchas características indicativas de su ascendencia de herbívoros diprotodontos y su nicho ha sido un tema de considerable debate durante más de 150 años”.

Según añaden los investigadores, los hallazgos recientes en las cavernas han permitido por primera vez una descripción y reconstrucción del esqueleto completo, incluida la cola y las clavículas hasta ahora no reconocidas. En este estudio, comparan el esqueleto de ‘Thylacoleo’ con los de la variedad de marsupiales arborícolas y terrestres australianos existentes en los cuales el comportamiento y la locomoción están bien documentados.

Los autores concluyen que el análogo estructural y funcional más cercano al ‘Thylacoleo’ se encuentra en el no relacionado y mucho más pequeño demonio de Tasmania, ‘Sarcophilus harrisii’, un carroñero/cazador. Llaman la atención sobre la prevalencia de todas las clases de edades dentro de los depósitos de cuevas individuales, lo que sugiere un alto grado de sociabilidad.

Esos rasgos ancestrales que ‘Thylacoleo’ comparte con las formas arbóreas son igualmente adecuados para escalar o agarrar una presa. Los investigadores llegan a la conclusión de que ‘Thylacoleo’ es un carroñero y depredador de emboscadas y de presas grandes.

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