PSOE, Pedro Sánchez
EP

El desastre para los socialistas en las elecciones andaluzas ha desatado los nervios en el PSOE con respecto al mejor momento para convocar los comicios generales, toda vez que los resultados del 2-D muestran a Vox y a Ciudadanos al alza.

El líder del PSOE, Pedro Sánchez, ha convocado para este martes a las 12.30 horas una reunión de la Ejecutiva Federal del partido –en su formato amplio, de casi medio centenar de cargos– para hacer un análisis riguroso del resultado en Andalucía y evaluar si es necesario imprimir un nuevo rumbo en las políticas del Gobierno.

Dentro del partido empiezan a aumentar las voces que lamentan no haber convocado las generales unos meses después de ganar la moción de censura, aprovechando la buena acogida del impacto que causó el gabinete con mayoría de mujeres y compuesto por perfiles profesionales y de prestigio.

Pero perdido ese tren, en la actualidad no hay unanimidad de opiniones: desde algunos territorios preferirían unas generales antes de mayo, pero esta opción es calificada por otros dirigentes de auténtica “locura”, justo el calificativo empleado por los detractores de hacer un súperdomingo electoral uniendo las generales a las municipales, autonómicas y europeas de mayo, fórmula que tiene también sus partidarios.

La oportunidad de un adelanto electoral en España será sin duda uno de los temas que se pondrán sobre la mesa en la reunión de la Ejecutiva, donde hay miembros convencidos de que, llegados a este punto, hay que aguantar en el Gobierno todo lo que se pueda. Esta parece ser la opción de Sánchez, que este lunes escribió en su Twitter que los resultados del 2-D “refuerzan” su compromiso de “defender la Constitución y la Democracia frente al miedo”.

En una línea similar se expresó poco después el ‘número tres’ del partido y ministro de Fomento, José Luis Ábalos, para quien el hundimiento del PSOE de Andalucía no provoca en la dirección federal del partido un efecto de “debilidad”, sino “un gran incentivo” para que el Gobierno intensifique su acción.

Pero hay quien ve necesario hacer cambios en la acción del Gobierno, en particular en lo que se refiere a la gestión de la crisis catalana. Los gestos hechos al independentismo en esta política de distensión puesta en práctica por el Ejecutivo de Sánchez se ve dentro del PSOE como una de las causas que explican, en mayor o menor medida según quien hable, el batacazo en Andalucía.

“El puchero catalán está cociendo al PSOE a fuego lento”, en palabras de una parlamentaria socialista, que ve cómo la aspiración de Sánchez de mantenerse en el Gobierno con el apoyo de los independentistas se le vuelve ahora en contra porque carece de legitimidad para reprochar al PP y a Ciudadanos que estén dispuestos a hacerse con la Junta de Andalucía con los votos de Vox.

Para que la política de apaciguamiento en Cataluña no tenga un excesivo coste en el resto de los territorios, hay dirigentes partidarios de dar un giro a la gestión de la cuestión catalana antes de los comicios de mayo, más aún cuando en Cataluña el PSC tampoco se está viendo beneficiado en especial por la política del diálogo.

Cataluña no es el único factor que los dirigentes socialistas consultados por Europa Press mencionan para explicar el 2-D. El miedo a la inmigración y los bandazos que el Gobierno de Sánchez ha dado en esta política se citan como una de las causas por la mayoría de ellos.

Existe por parte de algunos el temor de que si se forma un Gobierno de las derechas en Andalucía ponga en marcha medidas populistas de control de la inmigración que pueda darle réditos en sus expectativas de crecimiento a nivel nacional.

RESUCITAR A FRANCO

La autocrítica que hacen varios dirigentes socialistas incluye los planes precipitados del Gobierno para exhumar los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos, pese a la complejidad que reviste el asunto, que ya se puso en evidencia en la época de los Gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero. “Le hemos resucitado”, reconoce otra de las fuentes consultadas, lamentando haber entregado a la extrema derecha este símbolo.

A pesar de que la derecha haya hecho una campaña andaluza en clave nacional, los socialistas reconocen que en la debacle socialista ha tenido un gran peso los errores cometidos por el propio PSOE de Andalucía, empezando por el exceso de optimismo que tenían en su propia victoria, lo que les llevó a diseñar una campaña de perfil bajo, poniendo el acento en la agenda andaluza y rechazando una mayor implicación del PSOE de Pedro Sánchez.

Desde el equipo de colaboradores más próximo al líder rechazan que el voto de castigo al PSOE-A pueda atribuirse a las políticas del Gobierno de Sánchez. Argumentan que la participación y la presencia de la dirección federal en la campaña ha sido nula, mientras que se explotó en exceso la figura de Díaz. Es ella la que se sometía a examen y parte del electorado socialista la abandonó. De ahí el llamamiento que hizo este lunes Ábalos respecto a la necesaria “regeneración” del PSOE-A.

La campaña andaluza coincidió además con el desarrollo de los juicios del caso de los ERE y del escándalo de las tarjetas black de las Faffe con las que se pagaron juergas en prostíbulos con dinero público.

Pese a la determinación de la dirección federal del PSOE y del propio PSOE-A de intentar formar gobierno en Andalucía puesto que han sido a pesar de todo la primera fuerza, la mayoría de las fuentes consultadas no ve realista el escenario de poder gobernar y no creen que Susana Díaz diera un paso atrás para entregar la presidencia a otro partido, pese a la posibilidad que Ábalos abrió este lunes a ese respecto.

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