Un total de 29 acusados por tráfico de drogas en Mallorca y Barcelona ha aceptado este lunes los cargos de los que se les acusa en un juicio que tiene lugar durante esta semana en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Baleares. Además, a otro se le han retirado los cargos por lo que ha quedado absuelto.

Tras esto, quedan siete acusados por delitos de blanqueo de capitales y tráfico de cocaína, marihuana y metanfetaminas, cometidos, presuntamente, entre 2015 y 2016. En sus respectivas declaraciones, todos y cada uno de ellos ha negado haber distribuido sustancias ilícitas, aunque alguno ha reconocido ser consumidor.

Por su lado, la Fiscalía ha rebajado las penas de aquellos con quienes ha pactado, pero todavía no ha trascendido la cantidad que se ha reducido. Cabe recordar que, inicialmente, la pena global, entre todos los acusados, superaba los 300 años de cárcel.

Tal como se recoge en el escrito original de acusación –que ahora ha sido modificado al haber llegado a un acuerdo–, la mayoría de los acusados se enfrentaba a penas de nueve años de prisión.

Además, uno de los presuntos cabecillas de la organización, al que la Fiscalía pedía 17 años de cárcel, también ha llegado a un acuerdo. Cabe destacar que gran parte de los acusados proceden de Cuba y República Dominicana y algunos tienen antecedentes.

La Fiscalía sostiene en su escrito que los acusados ejercían una “actividad constante, estructurada y previamente concertada” de tráfico de drogas en Mallorca, donde contaban “con una infraestructura de medios personales y materiales” con de una red de vendedores al por menor.

Para almacenar la droga utilizaban domicilios y empresas. Para dificultar la acción policial, los cabecillas alquilaban pisos aprovechando que uno de los imputados en la trama, que trabajaba como conserje en un edificio, les informaba de los inmuebles que se encontraban vacíos.

Según la Fiscalía, uno de los dirigentes se mudó a Barcelona porque temía estar siendo investigado por la Policía. En la capital catalana, se puso en contacto con otros dos narcotraficantes -que posteriormente fueron detenidos por los Mossos d’Escuadra- para comprar cocaína que después enviaba a Mallorca mediante mensajeros.

Además, para garantizar la protección de los beneficios obtenidos con la venta de las drogas los acusados los introdujeron en el tráfico ordinario adquiriendo 900 participaciones de una empresa y enviando frecuentemente efectivo a República Dominicana y Colombia.

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