NASA


La galaxia más luminosa jamás descubierta está canibalizando no una, ni dos, sino al menos tres de sus vecinas más pequeñas, arrebatándolas material que parece contribuir a su gran brillo.

La galaxia, llamada WISE J224607.55-052634.9, descubierta por el telescipio espacial WISE (Wide-field Infrared Survey Explorer) de la NASA, no es de ninguna manera la galaxia más grande o más grande que conocemos, pero irradia 350 billones de veces la luminosidad del sol. Si todas las galaxias estuvieran ubicadas a una distancia igual a la nuestra, WISE J224607.55-052634.9 (o W2246-0526 para abreviar) sería la más brillante.

Las nuevas observaciones de científicos del JPL (Jet Propulsion Laboratory) con el telescopio ALMA (Atacama Large Millimeter / submillimeter Array) en Chile revelan distintos rastros de polvo que se extraen de tres galaxias más pequeñas hacia W2246-0526. Contienen casi tanto material como las galaxias más pequeñas en sí, y no está claro si esas galaxias escaparán de su destino actual o serán completamente consumidas por su vecino luminoso.

La mayor parte de la luminosidad récord del W2246-0526 proviene no solo de las estrellas, sino también de una colección de gas caliente y polvo concentrado alrededor del centro de la galaxia. En el corazón de esta nube se encuentra un agujero negro supermasivo, recientemente determinado, que es 4.000 millones de veces más masivo que el Sol. En su gravedad intensa, la materia cae hacia el agujero negro a altas velocidades, chocando entre sí y calentándose hasta millones de grados, lo que hace que el material brille con una intensidad increíble.

Las galaxias que contienen este tipo de estructuras luminosas, alimentadas por agujeros negros, se conocen como quásares.
Como cualquier motor en la Tierra, la enorme salida de energía del W2246-0526 requiere una entrada de combustible igualmente alta. En este caso, eso significa gas y polvo para formar estrellas y reponer la nube alrededor del agujero negro central. El nuevo estudio, publicado en Science, muestra que la cantidad de material que WJ2246-0526 acumula de sus vecinos es suficiente para reponer lo que se está consumiendo, manteniendo así la tremenda luminosidad de la galaxia.

«Es posible que este frenesí de alimentación haya estado en marcha durante algún tiempo, y esperamos que la fiesta galáctica continúe por al menos unos cientos de millones de años», dijo Tanio Díaz-Santos, de la Universidad Diego Portales en Santiago, Chile, autor del estudio.

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