Foto: Reuters

El próximo 11 de noviembre se conmemora el primer centenario del final de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), transcurrido todo un siglo los expertos artificieros calculan que se necesitará otro más para limpiar de explosivos los campos del este de Francia.

La contienda se dirimió en gran medida en territorio francés y belga a lo largo de trincheras distanciadas a veces por unos pocos metros que se preñaron de artefactos explosivos para fijar las líneas de frente. En Vilosnes-Haraumont, el Ejército alemán dejó miles de minas tras la batalla de Mor Homme, en 1916.

“Periódicamente hay accidentes de gente que se creen artificieros y van demasiado lejos. En los peores casos, desafortunadamente, les cuesta la vida”, ha contado a Reuters Benoit, uno de los trabajos del grupo de desminado del Centro Metz.

Aunque las municiones rescatadas de las serpenteantes aguas del río Meuse tienen pocas probabilidades de explotar, Guy Momper, el encargado de supervisar las tareas de desminado, ha defendido la necesidad de limpar la zona para prevenir accidentes.

La semana pasada, un par de buzos se sumergieron en las frías aguas del Meuse para atar unas cuerdas alrededor de decenas de municiones que con el paso de los año han quedado enterradas en el lecho del río para que una grúa las extraiga cuidadosamente.

En un solo día de trabajo consiguieron retirar más de cinco toneladas de artefactos explosivos. En un año normal, el Centro Metz recupera entre 45 y 50 toneladas y calcula que todavía hay entre 250 y 300 toneladas ocultas en el río y sus alrededores.

“Necesitamos limpiar la tierra”, ha dicho Momper. En su opinión, hará falta más de un siglo para desminar por completo esta zona. “Cada vez que se informa sobre una mina, vamos y la recogemos”, ha destacado.

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