EP


El ministro de Interior, Fernando Grande Marlaska, espera que en España no arraigue la extrema derecha que despierta “la xenofobia supremacista” y “agita la inmigración para sembrar el odio” con el fin de conseguir “réditos electorales”, como ha ocurrido en otros países de Europa.

Marlaska ha realizado estas manifestaciones en Bilbao, donde ha participado en el encuentro titulado “Espacios para la reflexión-El reto migratorio: Una ciudadanía sin nación”.

En su intervención, el titular de Interior ha señalado que el mayor reto de los países europeos es la inmigración, y ha denunciado “el discurso supremacista del odio al diferente”, que “está en la base del auge de los partidos xenófobos y racistas en la UE”.

En este sentido, ha advertido de que “la extrema derecha agita la inmigración para sembrar el odio y obtener réditos electorales”. “El odio, el rechazo al diferente, el ‘nosotros primero’ pueden acabar socavando los cimientos sobre los que ha prosperado la Unión Europea. Ahora más que nunca hay que apostar por ‘más Europa, por más derechos humanos’, y hay que hacerlo por nuestra propia supervivencia”, ha indicado.

El ministro ha criticado a las personas “que tienen una ideología supremacista, xenófoba, que utilizan un reto, el de la inmigración, como un arma política con el fin de alcanzar unas cuotas de representación”. “Hay unos partidos de extrema derecha, que el medio en el que mejor se mueven es en la confrontación”, ha indicado.

ILEGALIZACIONES

En todo caso, no se ha mostrado favorable a impulsar la ilegalización de partidos de este tipo porque cree que hay que ser “muy estrictos en esa materia”. “La libertad de expresión es uno de los derechos fundamentales, es una base, un pilar del Estado de Derecho. La libertad de expresión no es escuchar lo que nos gusta, lo que es agradable para cualquiera de nosotros. Consiste en que tenemos que escuchar lo que nos llegue, lo que afecta a los cimientos de nuestra identidad como personas, lo que afecta, incluso, a la dignidad humana”, ha apuntado.

Fernando Grande-Marlaska ha indicado que otra cuestión es si se trata de formaciones políticas “donde la violencia o el ejercicio de la violencia sea un elemento o un medio para alcanzar los fines. “La cuestión es hacer lo que podemos, es decir, contrarrestarlos, hacer el relato de los valores democráticos que nos han hecho crecer como sociedad occidental”, ha añadido.

INMIGRACIÓN CONTROLADA

A su juicio, no se pueden “confundir los términos de inmigración incontrolada con una controlada, legal, manifestada en una relación seria, de igual a igual, a corto, medio y largo plazo de Europa y África”.

“Políticas no controladas, sin cooperación, a mí me dan mucho miedo por los populismos. Yo no quiero ser responsable de generar un caldo de cultivo en una sociedad que pueda derivar en algún ejemplo, como sabemos, de algunos países europeos en el marco actual”, ha señalado.

En todo caso, ha apuntado que, con su apuesta por una inmigración controlada, no se debe entender “un levantamiento de fronteras”. “No quiero generar en la sociedad española un germen que pueda inocularse negativamente en la sociedad española en parámetros de que nuestros valores puedan verse socavados”, ha dicho.

“EFECTO HUÍDA”

También ha preferido hablar, no del “efecto llamada, sino del efecto huida” de los inmigrantes de sus países de origen. Según ha apuntado, en España se recibe un “flujo creciente de inmigrantes de manera no regular” y, en lo que va de año, han llegado al Estado español 55.000 inmigrantes ilegales por vía marítima, un 141% más que en 2017 y un 366% más que en 2016. “Estamos por lo tanto atravesando un periodo de crecimiento cuyo techo, siendo sinceros, desconocemos”, ha precisado.

Con el fin de prever “la envergadura del desafío”, ha señalado que hay que tener en cuenta que la diferencia que existe entre el PIB de la UE, de 30.000 euros, y el de África, de 1.600 euros, “la mayor del mundo”.

Además, ha destacado el factor de “la pirámide demográfica, con un crecimiento vegetativo que llevara a África a los 2.500 millones de habitantes en 2.050, duplicando su población actual en menos de 30 años”, mientras que Europa, “por el contrario”, cada vez está más envejecida y con unas tasas negativas de crecimiento.

Fernando Grande-Marlaska ha recordado que, como consecuencia de la denominada ‘crisis de los cayucos’ de 2006, con la llegada de cerca de 40.000 inmigrantes irregulares, la política migratoria en España pasó a considerarse “política de Estado”.

De esta forma, ha defendido en la UE que la prevención en origen debe ser la estrategia “más efectiva” contra la inmigración irregular, al ser “la garantía de que no se van a perder vidas en el desierto y en el mar”. Por eso, ha subrayado “la importancia capital” de la relación y el acuerdo con los países “de origen y transito de los flujos migratorios”.

Grande-Marlaska ha relatado que, al llegar al Gobierno, se encontraron con “una falta de previsión absoluta, sin apenas medios para acoger a las personas migrantes y con la ausencia total de una política de inmigración” del anterior Ejecutivo del PP.

A su juicio, en la medida en la que se ha apostado por la creación de “una nueva Europa”, hay que “integrar en ella a nacionales de países que no son de la UE y que asuman nuestro concepto de ciudadanía, mas allá de su origen” porque no se puede “prescindir de la multiculturalidad”.

Grande-Marlaska se ha referido, asimismo, a la retirada de las concertinas de las vallas de Ceuta y Melilla, ha eludido dar fechas hasta que no se vaya a materializar y ha apuntado que se encuentra a la espera de un informe técnico para hacerlo “en parámetros de seguridad y humanidad”.

En cuanto a las ‘devoluciones en caliente’ de inmigrantes, ha recordado que se trata de una cuestión que debe resolver La Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH).

EL MEDITERRÁNEO, “UN CEMENTERIO MARINO”

En su discurso, el presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV), Juan Luis Ibarra, ha destacado “la falta de acuerdo” entre los Estados miembros de la UE sobre inmigración, que “conduce inexorablemente por el camino de una ‘Europa-fortaleza’, que cierra sus fronteras exteriores y hace el Mediterráneo un cruel cementerio marino”.

En esta línea, ha señalado que, por otra parte, está “la Europa del Derecho”, que mantiene “una lógica de protección de los derechos humanos de las personas migrantes bajo jurisdicción de los tribunales europeos”. Además, ha recordado que “el legítimo motor de todas las migraciones humanas es el apego a conservar la vida y la pulsión por mejorar las condiciones de la misma”.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.