Las turberas, en riesgo de convertirse pronto en emisoras de carbono
SAMANTHA LLOYD/ARIZONA STATE UNIVERSITY SCHOOL OF


El deterioro de las turberas, ecosistemas con un suelo rico en CO2, amenaza con convertir estos eficientes sumideros de carbono natural en emisores de gas invernadero a la atmósfera.

Cuando no son alteradas, las turberas almacenan más dióxido de carbono que todos los otros tipos de vegetación en la Tierra combinados; pero cuando se agotan y se deforestan, pueden liberar casi el 6 por ciento de las emisiones globales de dióxido de carbono cada año. A los científicos del clima les preocupa que muchas de las turberas que absorben carbono ahora, hagan pronto lo contrario.

«Las turberas globales cubren solo alrededor del 3 por ciento de la superficie terrestre global, pero poseen alrededor del 30 por ciento del carbono orgánico del suelo de la tierra», afirma Qianlai Zhuang, profesor de Ciencias Terrestres, Atmosféricas y pPlanetarias en la Universidad de Purdue, Estados Unidos. «Las turberas actúan como un ‘océano terrestre’ debido al carbono que secuestran, pero ¿se liberará esta gran cantidad de carbón de turba en un clima más cálido, causando un mayor calentamiento?».

PÉRDIDA DE 500 MILLONES DE TONELADAS DE CARBONO PARA FINALES DE SIGLO

En colaboración con Sirui Wang, candidato doctoral en Purdue, Zhuang buscó en las turberas de la Amazonía peruana para tratar de responder a esta pregunta. Según un modelo de sistemas terrestres que se extiende desde hace 12.000 años hasta el año 2100 dC, esta cuenca relativamente pequeña podría perder hasta 500 millones de toneladas de carbono para fines de este siglo. Eso es aproximadamente el 5 por ciento de las emisiones de carbono de combustibles fósiles anuales, o el 10 por ciento de las emisiones de Estados Unidos.

Según la mayoría de las estimaciones, Sudamérica se volverá más cálida y húmeda a finales de siglo. Los hallazgos de Zhuang, que fueron publicados en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, muestran que las temperaturas más altas conducen a una mayor pérdida de carbono de la turba, mientras que el aumento de la precipitación eleva ligeramente la acumulación de carbono de la turba en escalas de tiempo largas. En conjunto, es probable que esto incremente la pérdida de carbono de las turberas a la atmósfera.

Las turberas en el noroeste de Perú permanecen casi intactas, pero no es así en la mayoría de los lugares con importantes poblaciones de turba, que se están limpiando para dejar espacio para la agricultura. Las turberas en algunas partes del mundo, incluyendo Canadá, Siberia y el sudeste asiático, ya se han convertido en fuentes importantes de carbono. Las turberas peruanas pueden tener pronto el mismo destino.

«Si el área que observamos podría representar toda la Amazonía o las turberas tropicales, la pérdida de carbono de la turba a la atmósfera en futuros escenarios climáticos debería ser una gran preocupación para nuestra sociedad –dice Zhuang–. La intensificación agrícola y el aumento de las perturbaciones en el uso de la tierra, como los incendios forestales, amenazan la persistencia de las reservas de carbón de turba. Estos ecosistemas de turberas pueden convertirse en fuentes de carbono en lugar de sumideros a menos que se tomen las medidas necesarias».

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