Jordi Pujol
EP


El expresidente de la Generalitat Jordi Pujol ha explicado este miércoles que en julio de 2012 recibió la visita del entonces ministro de Interior Jorge Fernández Díaz (PP) –a petición del segundo–, quien se mostró «preocupado por el incremento que el Gobierno español notaba del independentismo catalán».

Lo ha relatado en un apunte en su blog en la web de la Associació Serviol y recogido por Europa Press, donde ha argumentado que siente necesario explicar aquel encuentro porque recientemente fue revelado por el propio exministro en una entrevista con el diario ‘El Mundo’.

Pujol narra que Fernández Díaz apeló al talante que había mostrado históricamente CDC para contribuir a la estabilidad en España con gobiernos tanto del PSOE como del PP, «con una actitud de compromiso responsable en grandes temas españoles».

El expresidente catalán reivindicó aquellos apoyos, decisivos y a veces impopulares –afirma–, pero avisó al entonces ministro de Interior de que ya no se podía frenar el proceso soberanista: «Yo le dije que a mi entender ya era tarde».

Pujol le expuso que se había creado un «clima muy hostil» hacia Cataluña desde la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, que había provocada un crecimiento del sentimiento independentista que, a su juicio, ya era imparable.

«La sentencia coronó y consolidó e hizo más agresiva la política respecto a Catalunya que se instauró durante los primeros años del siglo XXI», alega Pujol, que responsabiliza al PP pero también a sectores importantes del PSOE.

El expresidente relata que pidió a Fernández Díaz que leyera su entonces reciente libro –al menos el prólogo, le dijo– ‘El caminante ante el desfiladero’, donde repasaba las iniciativas de Catalunya en los últimos 60 años para buscar un encaje con el resto de España.

Pujol señala en su blog que en aquella conversación de 2012 con el ministro no existió ninguna propuesta de diálogo ni intento de apertura del Gobierno central hacia los planteamientos de Cataluña: «Ya estaba muy claro que el Gobierno español tenía clara la línea a seguir».

El expresidente concluye que ya hace mucho tiempo que se ha superado una frontera que hace muy difícil encontrar una solución, y lamenta «la poca disposición de las principales fuerzas políticas españolas para iniciar un diálogo serio, y menos aún una negociación».

UN INTENTO «PATÉTICO»

Pujol critica que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, intentó en diciembre de 2016 una ‘operación diálogo’, que tilda de ejemplo «patético» de que el Estado es incapaz de establecer una relación fructífera con la Generalitat.

«No ha habido ninguna propuesta del que podríamos decir el sector unionista, ni en Cataluña ni en Madrid, que tenga consistencia y que sea mínimamente operativa. En algunos casos con buena voluntad, pero sin ninguna incidencia», concluye.

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