Foto: Ildefonso Sena

Este jueves 1 de noviembre se cumplen 30 años de la primera muerte documentada de una persona migrante en el Estrecho de Gibraltar. Fue en el año 1988 cuando el mar arrojó el primer cuerpo de un migrante que trataba de alcanzar las costas españolas en la playa gaditana de los Lances.

Desde entonces, al menos 6.714 personas han fallecido en El Estrecho intentando llegar a España, según la estimación realizada por Andalucía Acoge y la Fundación Por Causa. Estas organizaciones han elaborado un documento, que presentarán el próximo lunes 5 de noviembre en Madrid, en el que hacen un recorrido de la política migratoria durante los últimos 30 años.

El 1 de noviembre de 1988 un fuerte temporal provocó el naufragio de una barca marroquí con 23 ocupantes, que dejó un muerto, 18 desaparecidos y cuatro detenidos. El fallecido fue un joven marroquí de Nador de 23 años que había pagado 35.000 pesetas para poder cruzar el Estrecho y llegar a Europa con el fin de encontrar trabajo. Ese día, el fotógrafo Ildefonso Sena inmortalizó la primera imagen del cuerpo de un migrante sobre la arena de una playa española.

España era entonces un país de tránsito ya que el objetivo de estas personas era llegar a Francia o Italia y la forma de acceder pasó de colarse como polizones en los ferrys a jugarse la vida en embarcaciones “frágiles e inseguras”, según destacan las organizaciones. Aquella fue la primera patera documentada, “una de tantas” que, treinta años después, siguen llegando a las costas españolas.

Según las cifras recopiladas por Andalucía Acoge y la Fundación Por Causa, se han producido al menos 235.568 entradas irregulares a España por mar desde el año 1999 y 2017, una cifra a la que hay que sumar las 43.467 personas que han llegado a España en los que va 2018 en 1.636 embarcaciones, según datos oficiales actualizados a fecha 15 de octubre.

2018, AÑO RÉCORD DE PATERAS

De hecho, este año ya registra el récord de llegadas, superando las cifras de la ‘crisis de los cayucos’ de 2006, cuando 39.180 personas alcanzaron España por vía marítima, principalmente a través de las Islas Canarias. Ese año se produjo el máximo histórico en número de muertes en el mar con 1.167 personas fallecidas.

Desde la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) recalcan que solo en 2018 existe constancia de la muerte de 239 personas y de la desaparición de 279, 518 en total. Pero destaca que los expertos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estiman que por cada persona que se ha comprobado su fallecimiento, de otras dos no se supo nunca de ellas.

Tras ese 1 de noviembre, “poco” se ha hecho para impedir que estas muertes se sigan produciendo y mucho para hacer de “la represión, el encierro y las expulsiones, la única política de gestión de los flujos migratorios”, según asegura APDHA.

Recientemente, ante el incremento de las llegadas a costas peninsulares, el Gobierno ha aprobado un Real Decreto-ley por el que se prohíben las embarcaciones de alta velocidad, tanto neumáticas como semirrígidas, normalmente utilizadas por las mafias, con el objetivo de combatir el contrabando de droga y de personas migrantes en el Estrecho de Gibraltar.

LA HISTORIA MIGRATORIA DE ESPAÑA

Andalucía Acoge y la Fundación Por Causa han realizado un documento y una infografía que recoge los hitos más destacados de los últimos 30 años de migraciones en España. El informe se presentará el próximo lunes 5 de noviembre en Madrid con la colaboración de cuatro personas que han sobrevivido a la ruta del Mediterráneo Occidental.

Ambas organizaciones denuncian el “sinsentido” de un modelo de frontera en el Mediterráneo que supone “una agresión estructural a los Derechos Humanos y a la propia vida de miles de personas cada año”.

Desde la Asociación Pro Derechos Humanos aseveran que las personas muertas y desaparecidas “son resultado de verdaderas políticas racistas y asesinas en estos últimos 30 años”. “Son políticas fracasadas alimentadas por el negocio de la xenofobia, que no consiguen cumplir sus objetivos declarados de control y rechazo. Pero que, por el contrario, provocan enormes sufrimientos y, como se ve, miles y miles de muertos”, señala.

“Tenemos que seguir preguntando cuánto tiempo más vamos a tener que seguir siendo testigos de esta barbarie”, sostiene, al tiempo que aseguran que van a seguir cuestionando todas las medidas que se establezcan bajo una “falsa hipocresía de protección y seguridad” y exigiendo cambios en las políticas migratorias y de asilo que prioricen el respeto y garantía de los derechos humanos “por encima de oscuros intereses económicos o dependencias ideológicas”.

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