Salvador Sobral
Fotos: Isabelle Sleijpen


El broche de oro del Jazz Voyeur Festival lo puso anoche sobre el escenario del Trui Teatre, Salvador Sobral, el cantante portugués ganador del festival de Eurovisión 2017.

Su aparente sencillez confunde al principio porque solo esconde una manera extraordinaria de entender y de sentir la música.

Salvador encandiló al público con una voz de terciopelo y el estilo de los grandes, con su dominio del catalán y con su manera de interactuar con el público que, por cierto, se rindió ante él desde los primeros minutos.

Salvador Sobral termina su gira española en Palma y lo hace tanto mostrando temas de su primer álbum (“Excuse me”, 2017) como adelantando composiciones del que será su próximo disco y que verá la luz a lo largo de 2019.

El cantante portugués no llegó solo, sino que lo hizo acompañado por Júlio Resende al piano, André Rosinha al contrabajo y por Bruno Pedroso a la batería.

Vino, entre otras cosas, a demostrar al gran público que, además de un gusto musical exquisito y una voz a prueba de modas, Salvador Sobral domina los tiempos de la improvisación y del sentido del humor sobre un escenario.

Pero vino a Mallorca para muchas más cosas.

No debe ser casualidad que su gira española haya acabado, precisamente, en la isla ya que Salvador Sobral es un viejo conocido de sa Roqueta, adonde llegó en el año 2011 con una beca Erasmus para estudiar Psicología en la UIB.

De esa época queda una relación entrañable con nuestra tierra, donde conoció a varios músicos con los que actuó por numerosos escenarios con un cuarteto de jazz. De hecho, anoche no dejó pasar la oportunidad de recordar sus comienzos en la isla, cuando tocaba en pequeños garitos.

Reconoce, con una sonrisa en los labios, que fue precisamente en Mallorca donde fue reconocido profesionalmente por primera vez en su vida como músico.

 

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