hienas
OLIVER HOENER / LEIBNIZ-IZW


Las hembras de hiena manchada dominan a los machos porque pueden contar con un mayor apoyo social, más allá de que sean más fuertes o más competitivas en ningún otro atributo individual.

La razón principal para que las hembras tengan, en promedio, más apoyo social que los machos es que éstos poseen más probabilidades de dispersarse y esta dispersión rompe los lazos sociales. El estudio realizado por científicos del Instituto Leibniz para la Investigación de Zoológicos y Vida Silvestre (Leibniz-IZW, Alemania) y el Instituto de Ciencias de la Evolución de Montpellier (ISEM, Francia) se publica en la revista ‘Nature Ecology & Evolution’.

Las hienas manchadas hembras son a menudo retratadas como arquetipos de hembras poderosas y feroces. En promedio, son más pesadas que los machos, tienen genitales externos altamente masculinizados (un ‘pseudo-pene’ y un ‘pseudo-escroto’), y normalmente ocupan la posición más alta en la sociedad. Pero según el nuevo estudio, no es su virilidad lo que les permite dominar a los machos.

“Cuando dos hienas se pelean, la que puede contar con un mayor apoyo social gana, independientemente del sexo, la masa corporal o la agresividad”, explica Oliver Hoener, jefe del Proyecto de Hiena Ngorongoro de Leibniz-IZW. Las diferencias en el apoyo social entre dos individuos predijeron correctamente quiénes serán los dominantes en casi todos los encuentros y en todos los contextos, entre nativos y extranjeros, miembros de clanes iguales y diferentes, residentes e intrusos, e individuos del mismo sexo y opuesto.

Por lo tanto, el dominio femenino surge de que las mujeres tienen más probabilidades de recibir mayor apoyo social que los hombres. “Lo que es tan fascinante es que todo funciona sin la participación directa de otras hienas –detalla el primer autor del estudio, Colin Vullioud, colega de Hoener en Leibniz-IZW–. Al final, todo se trata de laasertividad y la confianza que tiene una hiena para recibir apoyo si es necesario”.

Para su estudio, los científicos analizaron el resultado de 4.133 interacciones agonísticas entre 748 hienas de ocho clanes diferentes monitorizados durante 21 años en el cráter del Ngorongoro en Tanzania. Para estimar el potencial apoyo social, desarrollaron un algoritmo que predijo para cada miembro del clan, cuál de las dos hienas que interactúan tendría apoyo; este algoritmo se derivó de observaciones de comportamiento de apoyo social y estimaciones de afinidad basadas en uno de los pedigríes más completos de un mamífero en libertad.

“Para desentrañar los efectos del apoyo social y los atributos intrínsecos como la masa corporal, uno necesita evaluar cada efecto mientras controla la presencia del otro”, explica François Rousset (ISEM), quien ha desarrollado métodos estadísticos para esos fines. “Cuando se hace esto, los efectos del sexo y la masa corporal parecen insignificantes”, añade.

SOCIEDAD ALTAMENTE NEPOTISTA

En muchos contextos sociales, las hienas masculinas y femeninas pueden contar con un apoyo social igualitario y tienen la misma probabilidad de ganar, pero hay una excepción: cuando los nativos interactúan con miembros de clanes de fuera. “La sociedad de las hienas es altamente nepotista y el apoyo social se brinda principalmente a los parientes. Los miembros nativos del clan viven entre sus familiares y tienen una ventaja competitiva sobre los extraños porque los inmigrantes pierden sus vínculos sociales cuando se dispersan de sus hogares”, explica Eve Davidian (Leibniz-IZW), co-primer autor del estudio.

Y agrega: “En este contexto, las hembras tienen ventaja porque los inmigrantes suelen ser hombres”. El dominio femenino en las hienas manchadas es, por lo tanto, impulsado por el sesgo sexual y la estructura demográfica del clan: cuando el clan contiene una alta proporción de machos inmigrantes, el dominio femenino es casi absoluto. Pero cuando el clan contiene muchos machos nativos, los machos ganan casi tan a menudo como las hembras y los sexos son co-dominantes.

“Identificar los determinantes de las relaciones de dominación entre los sexos es fundamental para comprender la evolución de las estrategias reproductivas, los roles de género y los conflictos sexuales”, subraya Alexandre Courtiol (Leibniz-IZW), coautor del estudio.

“Nuestros hallazgos muestran que el dominio social de un sexo sobre el otro, un rasgo que caracteriza los roles de género, no tiene por qué ser una consecuencia directa del sexo o la fuerza física, sino que puede ser moldeado por el entorno social”, concluye.

Al demostrar el papel clave del apoyo social en la mediación del establecimiento de dominancia, y la dominación sesgada por el sexo, el estudio mejora nuestra comprensión del impacto social del nepotismo, las alianzas políticas, así como la emigración y los patrones de inmigración en las sociedades animales y humanas.

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