Una mujer se negó a reconocer ante la policía, en repetidas ocasiones, la paliza que le acababa de propinar su novio en una calle de la Playa de Palma por el miedo a que ello supusiera algún tipo de problema en su inminente boda.

Los hechos se produjeron el pasado día 5 sobre las 6:30 horas. Una mujer se personó en las dependencias que la Policía Local tiene en la zona para avisar de que acababa de ser testigo de como un hombre agredía a un mujer en el cruce de las calles LLaüt y de Coral.

Una patrulla se dirigió de inmediato al punto indicado y aunque no encontró a la pareja sí que localizó a otro testigo que ratificó la historia de la mujer e indicó a los agentes la dirección que la pareja había tomado tras cesar la agresión.

Efectivamente, a unos 150 metros de distancia los policías encontraron caminando a dos personas (turistas ingleses) cuya descripción coincidía con la dada por los testigos. La mujer caminaba tras el hombre y presentaba diversas heridas en el rostro y en el cuello.

Cuando los agentes les preguntaron al respecto, el hombre explicó que su novia se había caído, versión que fue ratificada por ella. Una ambulancia se personó en el lugar a los pocos minutos y atendió a la víctima, quien se negó a ser trasladada hasta un centro hospitalario pese a las recomendaciones de los sanitarios.

Sin embargo, y en base a los dos testigos con los que contaba la policía así como las graves lesiones que presentaba la mujer en la cara -y que eran, a todas luces, producto de puñetazos- el hombre fue detenido.

La mujer, visiblemente asustada, fue acompañada hasta el hotel en que ambos se alojaban y rechazó cualquier tipo de ayuda, repitiendo que las heridas que presentaba se las había hecho a raíz de una caída y que no quería problemas con su pareja porque se casaban en breve.

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