Un tío materno de la menor Nadia –a cuyos padres se juzga por presunta estafa al recaudar dinero por su enfermedad– ha afirmado este jueves como testigo que la madre no actuó de mala fe y que el padre era quien gestionaba.

En la tercera sesión del juicio a Fernando Blanco y Margarida Garau, ha respondido al abogado de la madre que “él era el que se encargaba de hacer las gestiones con organismos, él hacía y deshacía. (Ella) confiaba plenamente en su marido”.

Ha añadido que la pequeña se encuentra peor desde que no vive con su madre, a la que ve los fines de semana: “La niña ha pegado un bajón tanto físico como de la cabecita, está triste, echa mucho de menos a su madre. Físicamente se está encogiendo, se le están agarrotando las piernas”.

Los padres están acusados de presunta estafa al recaudar para operarla de una enfermedad rara en Houston (Estados Unidos) a sabiendas de que no era cierto.

También ha declarado un médico como perito: en la línea de los profesionales de los días anteriores, ha explicado que la tricotiosdistrofia de la niña no es terminal.

Una psicopedagoga ha coincidido con otra en que actitudes como la de los padres de Nadia, que explicaban que la niña necesitaba la operación para no morir y que el padre tenía cáncer, perjudican a otras campañas de solidaridad.

Y ha relatado que hubo niños que celebraron la comunión y pusieron de sus ahorros 100 euros: “No hay palabras para describir cómo se sentían los niños. Preguntaban. Costó mucho explicar que Nadia estaba enferma pero que no estaba tan grave como les habíamos contado”.

TESTIMONIOS DE DAMNIFICADOS

Este jueves han testificado además algunas personas que donaron dinero a los padres: han mostrado su decepción, aunque algunos han reclamado el dinero y otros no, como el propietario de un restaurante en Andorra.

Un hombre que donó 6.000 euros ha dicho que recibió un resguardo de la madre y que reclama el dinero para donarlo a otra entidad que lo necesite; y una mujer que aportó otros 6.000 ha declarado por videoconferencia que reclamará la cantidad si se demuestra que es una estafa.

Una madre de un colegio de Nadia ha contado que se implicó en una tómbola porque su hija le habló de la pequeña y que el dinero que recaudada lo entregaba a la persona que hacía de tesorera del grupo creado para obtener dinero.

“Mi hija me habló de lo malita que estaba Nadia. Se decía que el padre tenía cáncer. Me daban productos y además dinero vendíamos pasteles y lotería”, ha explicado.

Al preguntarle el fiscal si ella reclamaba el dinero, ha respondido: “Sí, porque yo indirectamente he engañado. Como me han engañado a mí, quiero que se le devuelva el dinero a quien aportó”.

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