Foto: Reuters

El enfermero Niels Högel, acusado de asesinar a 100 pacientes, ha confesado este martes todos los crímenes en el inicio del juicio en su contra en Oldemburgo, en el norte de Alemania.

Al ser preguntado por el Tribunal si son verdad todos los actos que se le imputan, el acusado ha contestado con un “sí”. La Fiscalía acusa a este alemán de 41 años de suministrar medicamentos a los pacientes en el hospital de Oldemburgo y en el de Delmenhorst, en Baja Sajonia, desde el año 2000 hasta 2005, para desencadenar fallos cardíacos o un colapso circulatorio.

En 2015, el enfermero fue declarado culpable y condenado a cadena perpetuta por la Justicia alemana por doble asesinato, dos intentos de asesinato y dos casos de lesiones graves a pacientes ingresados en la unidad de cuidados intensivos en el hospital de la ciudad de Delmenhorst, próxima a Bremen.

Investigaciones posteriores de casi tres años sacaron a la luz que sus crímenes abarcan un número mucho mayor. En concreto, el informe indicó que se le puede atribuir la muerte de 62 personas en Delmenhorst y otros 38 casos en Oldemburgo, lo que lo convierte en uno de los mayores asesinos en serie de la historia alemana.

Más de 120 familiares de las víctimas han asistido al juicio este martes. Quieren saber cómo y por qué sus familiares tuvieron que morir. El Tribunal de Primera Instancia de Oldemburgo ha trasladado el juicio a un pabellón más grande debido al gran número de espectadores.

Högel fue descubierto en 2005 por una enfermera en Delmenhorst cuando quiso darle un medicamento no prescrito a un paciente. El enfermero suministraba medicamentos a los pacientes que desencadenaban fallos cardíacos o insuficiencia circulatoria y a continuación los reanimaba para parecer un héroe ante sus colegas. Sin embargo, esto no siempre funcionaba.

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