JORDI BEDMAR / GOVERN

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, ha afirmado este sábado que “nadie dice que será fácil, pero volver atrás no es ninguna opción” y que el compromiso con la libertad, los derechos civiles y la democracia no será nunca la moneda de cambio de ninguna negociación, coincidiendo con el primer aniversario de la declaración de independencia del 27 de octubre.

En una declaración institucional desde el Palau de la Generalitat, ha asegurado que el derecho a la autodeterminación no es propiedad de ningún gobierno ni de ninguna circunstancia, sino que es un derecho del pueblo de Cataluña al que no renunciará nunca, según ha dicho.

Torra ha insistido en que no aceptará una sentencia condenatoria contra los políticos independentistas que serán juzgados por el Tribunal Supremo (TS) por el proceso soberanista y ha reclamado su absolución y el retorno de los dirigentes en el extranjero, además del fin de todas las causas contra represaliados, como ciudadanos, activistas, alcaldes o concejales que participaron en el referéndum.

Ha añadido que se enfrentará a una eventual sentencia condenatoria “con la determinación del Primero de octubre y la fuerza y la solidaridad del 3 de octubre” y ha manifestado que Cataluña no aceptará nunca que votar sea delito, que organizar un referéndum sea un crimen perseguido por el Código Penal ni que no pueda decidir su futuro libremente y democráticamente y ratificarlo en el Parlament como sucedió el 27-O.

JUICIO A TODO EL PUEBLO DE CATALUÑA

También ha asegurado que el juicio del TS es contra todo el pueblo de Cataluña y los tres consensos que cohesionan la sociedad catalana: “Primero, que nos queremos republicanos; segundo, que nos negamos a tolerar la represión contra políticos demócratas y ciudadanos libres que protestan o se expresan, y tercero, que este pueblo tiene todo el derecho a autodeterminarse”.

Ha recordado que el 27 de octubre de 2017 el Parlament hizo una proclamación política de la república catalana con un llamamiento a “construir un Estado que transforme en acción y conducta las aspiraciones colectivas”.

“Es una apelación a la cual nos sentimos absolutamente ligados y obligados”, ha expresado, aunque ha señalado que el último año no ha transcurrido como deseaban.

“La maquinaria represora del Estado pretendió aplastar la democracia catalana, destituyendo a un Govern escogido democráticamente y disolviendo un Parlament con una mayoría independentista que no les gustaba”, ha dicho, y ha lamentado que después de que los soberanistas ganaran las elecciones del 21 de diciembre, los dirigentes independentistas están a las puertas de un juicio que ha calificado de farsa.

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