Fotos: Isabelle Sleijpen

Rosendo Mercado (Madrid, 1954), el compositor, guitarrista y cantante sin el cual no podríamos entender el rock en España, dijo “adiós” a los escenarios de Mallorca con un concierto celebrado anoche en la recién estrenada sala número 3 de Es Gremi, donde más de un millar de personas aguardaban expectantes al artista de Carabanchel.

A partir de las 20.00 horas ya había actividad en la sala y la velada dio comienzo con la firma del libro “1000 Maneras de volver al hotel”, escrito por el bajista del cantante, Rafa Vegas, un relato ameno y cargado de humor, repleto de anécdotas vividas al salir de las actuaciones.

Esperando el plato fuerte de la noche, cientos de aficionados se agruparon en la sala pequeña, donde actuaba Claudia Cussatti y su banda, y donde el público, que hacía tiempo para escuchar a Rosendo, también pudo disfrutar de buena música.

Todo lo bueno llega a su fin.

Después de una carrera constante y merecida fama de artista carismático e insobornable, Rosendo ha considerado que es hora de retirarse y, una carrera como la suya, merecía poner el punto y final con una gira como esta, a la que ha llamado “Mi tiempo señorías…”

Y todo esto ha llegado después de 45 años en el oficio, cientos de miles de kilómetros y de escenarios a sus espaldas que han acompañado una carrera sólida, un público fiel, y una manera de decir las cosas sin pelos en la lengua.

La que esto les escribe tenía doce años cuando vio por primera vez a Rosendo en directo. Leño (formación a cuyo frente se hallaba Rosendo) y Luz Casal eran los teloneros de Miguel Ríos en aquella mítica gira “El rock de una noche de verano” y a mí me quedó muy claro y para siempre que la música podía contar y hacer sentir, de una manera arrolladora y definitiva, cosas difíciles de transmitir de cualquier otra forma.

 

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