Foto de Archivo

Diez colegios españoles participarán en la primera fase de un proyecto internacional de neurociencia que medirá la concentración de 5.000 alumnos de varios países mientras están en clase, un experimento que utiliza una diadema que registra las ondas cerebrales electromagnéticas y aprovecha tecnología de la NASA para el procesamiento de datos.

“Ya hay tecnología que es capaz de medir la concentración de una persona o la capacidad de concentración ante cualquier estímulo”, explica en una entrevista a Europa Press el director pedagógico de Progrentis, Emilio Torres. Esta empresa ha puesto en marcha, junto a la compañía BrianCo, este proyecto que ya ha pasado por colegios chinos y estadounidenses, y ahora prepara continuar con su experimento en México, Guatemala, Costa Rica, Colombia y España.

Desde la semana pasada, Progrentis ha empezado a poner a prueba la concentración de alumnos españoles con la diadema FocusEdu, “una banda muy simple, ergonómica, segura y que no lee el pensamiento”, bromea Torres. La información registrada se procesa con un algoritmo creado por la NASA para probar la concentración de los astronautas, asegura el director pedagógico de Progrentis. “Cada alumno, durante una hora, nos aporta 1.500 datos diferentes”, afirma.

El propósito de la investigación es recoger datos de 5.000 estudiantes, y se ofrece de forma gratuita a los centros educativos. De momento, en España se probará en los colegios Misioneras Cruzadas de la Iglesia y Madre Asunción de Málaga, en el Madre Alberta de Palma, el Concertado Plurilingüe Marni de Valencia, el International School San Patricio de Toledo, y los centros Los Sauces La Moraleja, Virgen de Mirasierra, Ramón y Cajal, JOYFE y Colegio Europeo de Madrid.

El estudio se realizará en sesiones de 30 minutos en las que diez estudiantes estarán expuestos a diversos recursos pedagógicos para medir en tiempo real su capacidad de atención. “Si fueras profesor de 25 niños te gustaría saber ante qué estímulos demuestra más capacidad de atención cada alumnos, porque hay niños más visuales, otros más lingüísticos, otros que necesitan movimiento”, explica Torres, que destaca la utilidad que podrán tener los resultados para aquellos centros que estén innovando en su metodología.

“Pretendemos demostrar que todos los niños no pueden aprender lo mismo en una misma secuencia didáctica porque la capacidad de atención no es la misma. El cerebro es un órgano social que aprende de diferentes maneras”, defiende Torres, que emplaza a los colegios españoles a sumarse al experimento en la convocatoria abierta que preparan en febrero, cuando recorrerán España con las diademas que te miden la concentración.

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