Foto: Reuters

El periodista saudí Yamal Jashogi fue asesinado el pasado 2 de octubre en el consulado de su país en Estambul en circunstancias que siguen sin estar del todo claras, después de que Riad haya reconocido que en su muerte participaron un grupo de ciudadanos del reino que viajaron para intentar convencerle de que volviera al país.

Tras dos semanas negando que Jashogi hubiera muerto en el interior del consulado, como aseguraban las autoridades turcas, finalmente el 19 de octubre el fiscal general saudí reconoció que este había fallecido en una pelea a puñetazos con varios saudíes que trataban de convencerle de que volviera al reino.

Asimismo, informó del arresto de 18 ciudadanos, mientras que el rey ordenó apartar de su cargo a dos responsables cercanos al príncipe heredero, Mohamed bin Salman, si bien una fuente oficial saudí aseguró a Reuters que este no había tenido nada que ver con la muerte del reportero.

Horas más tarde, un alto cargo saudí indicó a Reuters que en realidad Jashogi se asfixió al tratar los agentes saudíes de acallar sus gritos para evitar que le escuchara el personal y las personas que se encontraban en el consulado, después de que le desvelaran que su objetivo era drogarle y secuestrarle para llevarle de vuelta a Arabia Saudí.

Finalmente, el domingo 21 de octubre, el ministro de Exteriores saudí, Adel al Jubeir, se vio obligado a dar la cara. En una entrevista en la cadena estadounidense Fox News, explicó que “fue una operación clandestina” de individuos que se extralimitaron en sus competencias y que luego trataron de encubrir la muerte. En este sentido, consideró que el asesinato fue “un tremendo error” y prometió que los responsables comparecerán ante la justicia.

A continuación repasamos los principales actores en este caso que ha conmocionado a la comunidad internacional y dejado a Arabia Saudí, y en especial al heredero al trono, en una situación delicada.

YAMAL JASHOGI

El periodista de 59 años trabajó durante años para la casa real saudí –fue asesor de prensa del príncipe Turki al Faisal, embajador en Reino Unido y en Estados Unidos– antes escapar del país en septiembre de 2017 huyendo del “clima de terror e intimidación” que estaba imponiendo el príncipe Mohamed, según contó él mismo en su primer artículo como columnista para el ‘Washington Post’.

Ya entonces, dijo que temía que si volvía a su país podría ser detenido y se mostró decidido a “elevar la voz” por quienes habían sido encarcelados por criticar a los actuales dirigentes. “Arabia Saudí no ha sido siempre como es ahora”, aseguró.

El pasado 2 de octubre, antes de entrar en el consulado, avisó a su prometida de que si no salía del edificio al cabo de unas horas se pusiera en contacto con las autoridades turcas, lo que pone de manifiesto que temía que le sucediera algo. Turquía ha optado por poner protección las 24 horas a su prometida, Hatice Cengiz, de nacionalidad turca.

MOHAMED BIN SALMÁN

El heredero al trono, de 33 años, se ha esforzado desde que su padre fue nombrado rey en 2015 por dejar fuera de juego a sus eventuales rivales en la extensa familia real, incluidos algunos primos que veían con reticencia al joven príncipe. Su estrategia fue productiva y en verano de 2017 dejó fuera de la línea sucesoria a su primo, el príncipe Mohamed bin Nayef, hasta entonces príncipe heredero. Hoy por hoy, nadie duda de que es él quien dirige el país.

MbS, como se le conoce popularmete, ha tratado igualmente de forjarse una imagen de reformista, con una amplia campaña de relaciones públicas que le llevó en el último año a visitar varios países, incluida España, y con algunos gestos muy celebrados como por ejemplo la autorización a que las mujeres conduzcan en el reino. Asimimismo, está decidido a diversificar la economía saudí y hacerla menos dependiente del petróleo.

Pero también es el artífice de la coalición militar árabe que intervino en Yemen en marzo de 2015 en apoyo del Gobierno del país y que ha dejado miles de civiles muertos en bombardeos aéreos, así como de la campaña de aislamiento a Qatar, de la purga anticorrupción por la que numerosos príncipes y altos cargos fueron detenidos en el otoño de 2017 y de la persecución de algunos religiosos. Para muchos, es demasiado inexperto e impulsivo.

SAUD AL QAHTANI

El hasta ahora asesor de la Casa Real fue apartado el viernes de su cargo, coincidiendo con el anuncio del resultado de la investigación preliminar, sin ninguna explicación. Fuentes consultadas por la agencia Reuters señalan que Al Qahtani hablaba con frecuencia en nombre del príncipe heredero y que daba órdenes directas a altos cargos, incluidos algunos del aparato de seguridad.

En un mensaje publicado en Twitter en agosto de 2017, Al Qahtani sostuvo: “¿Creéis que tomo decisiones sin directrices? Soy un empleado y un fiel ejecutor de las órdenes de mi señor el rey y mi señor el leal príncipe heredero”.

AHMED AL ASIRI

El ‘número dos’ de los servicios de Inteligencia también ha sido apartado del cargo tras la estela de los hallazgos de la investigación. Al Asiri fue el portavoz de la coalición militar árabe que el príncipe Mohamed orquestó en marzo de 2015 para apoyar al Gobierno yemení y en 2017 fue promovido por este a su puesto actual y quien también forma parte del círculo de confianza del joven príncipe, de 33 años.

Fue él quien organizó el equipo de 15 saudíes que viajó expresamente al consulado de Estambul el 2 de octubre y abandonó la ciudad horas más tarde.

“Al Asiri es quien formó el equipo y pidió un empleado que trabajara con Al Qahtani y que conociera a Yamal del tiempo en que ambos trabajaron en la Embajada en Londres”, explicó a Reuters un alto cargo saudí, precisando que Al Qahtani autorizó el envío de uno de sus empleados.

“Hay una orden en vigor de negociar el retorno de disidentes pacíficamente”, precisó este responsable para justificar la operación en el consulado, “lo que les da la autoridad para actuar sin tener que remitirse a la dirigencia”.

MAHER MUTREB

Según han explicado las autoridades saudíes, Mutreb, un coronel de la Inteligencia saudí, fue elegido para la operación porque había trabajado con Jashogi en Londres. Mutreb ha sido vinculado con el príncipe heredero, ya que apareció junto a él en fotos tomadas durante sus visitas a Estados Unidos, Francia y España.

Fue Mutreb quien habló con Jashogi en el despacho del cónsul y le dijo que el plan era “drogarle y secuestrarle” con el fin de intimidarle, según la fuente consultada por Reuters, pero el periodista comenzó a gritar. Fue al intentar callarle cuando le asfixiaron. “La intención no era matarle”, aseguró.

ABEL AL JUBEIR

Después de que la versión oficial de los hechos desvelada por el fiscal general fuera puesta en entredicho y generara incredulidad, el jefe de la diplomacia aclaró que “esta fue una operación clandestina en la que personas terminaron excediendo la autoridad y las responsabilidades que tenían”.

“La investigación todavía está en las fases iniciales y estamos decididos a llegar hasta el final para descubrir toda la verdad”, aseguró. “Esto es una aberración, esto es un error y esto es un acto criminal del que los responsables serán castigados”, agregó.

Asimismo, Al Jubeir trató de alejar las sospechas del príncipe Mohamed, asegurando que “no estaba al tanto” como tampoco lo estaban los altos cargos de Inteligencia. En cuanto a la implicación de personas vinculadas a él, sostuvo que “había fotos de algunos agentes de seguridad que podrían haber formado parte de su dispositivo de seguridad de vez en cuando, pero esto es normal”.

Según argumentó, “es normal” que el personal de seguridad “rote entre distintos altos cargos, tanto en el país como en el extranjero”. “Así que el que alguien aparezca en una foto no implica que fueran próximos (al príncipe heredero) para nada”, zanjó.

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