Recibir abrazos puede amortiguar los cambios perjudiciales en el estado de ánimo asociados con el conflicto interpersonal, según un estudio publicado este miércoles en la revista de acceso abierto ‘PLOS ONE’ por Michael Murphy, de la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh, Estados Unidos, junto con los coautores Denise Janicki-Deverts y Sheldon Cohen.

Las personas que se involucran con más frecuencia en el contacto interpersonal disfrutan de una mejor salud física y psicológica y mejores relaciones. Los teóricos han propuesto que el toque interpersonal beneficia el bienestar al ayudar a amortiguar las consecuencias perjudiciales del estrés psicológico, y el contacto físico puede ser un amortiguador particularmente efectivo del conflicto interpersonal.

Esta posibilidad tiene importantes implicaciones potenciales para la salud y el bienestar porque los conflictos con otros están asociados con una amplia gama de resultados psicológicos y físicos perjudiciales. Sin embargo, la generalización de investigaciones anteriores sobre este tema es limitada porque los estudios se han centrado en gran medida en el papel del contacto en las relaciones románticas, según estos científicos.

En su trabajo, Murphy y sus colegas se centraron en los abrazos, un comportamiento de apoyo relativamente común en el que las personas se involucran con una amplia gama de interlocutores sociales. Los investigadores entrevistaron a 404 hombres y mujeres adultos todas las noches durante 14 días consecutivos acerca de sus conflictos, recibimiento de abrazos y estados de ánimo positivos y negativos.

MENOR DISMINUCIÓN DE EMOCIONES POSITIVAS Y MENOR AUMENTO DE LAS NEGATIVAS

Recibir un abrazo el día del conflicto se asoció simultáneamente con una menor disminución de las emociones positivas y un menor aumento de las emociones negativas. Los efectos de los abrazos también pueden haber persistido, ya que los entrevistados informaron de una atenuación continua del estado de ánimo negativo al día siguiente.

Aunque son correlacionales, estos resultados son consistentes con la hipótesis de que los abrazos amortiguan los cambios perjudiciales en el efecto asociado con la experiencia de un conflicto interpersonal. Aunque se necesita más investigación para determinar los posibles mecanismos, según los autores, los hallazgos de esta muestra de la comunidad sugieren que los abrazos pueden ser un método simple pero efectivo para brindar apoyo a hombres y mujeres que experimentan angustia interpersonal.

Murphy subraya: “Esta investigación se encuentra en sus primeras etapas. Todavía tenemos preguntas sobre cuándo, cómo y para quién son más útiles los abrazos. Sin embargo, nuestro estudio sugiere que los abrazos por consenso pueden ser útiles para mostrar apoyo a alguien que soporta un conflicto de relaciones”.

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