La lluvia de meteoros de las Oriónidas alcanza su máxima actividad en la noche del 21 al 22 de octubre, aunque el mejor momento para poder apreciarlas será en la madrugada del lunes 22 de octubre, después del ocaso de la luna, ya que la luna estará casi en fase llena.

Así pues, y a diferencia de otros años, este 2018 no será un año “favorable” para la observación de este fenómeno, que sucede todos los años entre el 2 de octubre y el 7 de noviembre, porque la Luna estará en fase de luna llena el 25 de octubre, según señala el Observatorio Astronómico Nacional (OAN).

Las Oriónidas son una lluvia de meteoros de actividad moderada, tiene una tasa de actividad de entre 15 y 70 meteoros por hora y una alta velocidad, de 66 kilómetros por segundo.

El número de meteoros observados por hora puede variar muy rápidamente según varía la densidad de fragmentos en la estela del cometa, por ello las predicciones concretas sobre número específico de meteoros dependiendo del día y la hora son difíciles de realizar y suelen estar afectadas de una incertidumbre alta. Pese a ello, la tasa de actividad este 2018 podría estar en los 23 meteoros por hora.

Tras las Oriónidas, las siguientes lluvias importantes de meteoros serán las Leónidas del 17 de noviembre (con una tasa de actividad de más de 20 meteoros por hora) y las Gemínidas del 14 de diciembre (con una tasa de entre 100 y 140 meteoros por hora).

POR QUÉ SE PRODUCEN

Los meteoros de las Oriónidas son fragmentos del cometa 1/P Halley. El Cometa Halley orbita alrededor del Sol cada 76 años y fue visto desde la Tierra por última vez en 1986. Como todos los años por estas fechas, la Tierra atraviesa un anillo poblado con los fragmentos desprendidos del cometa Halley.

Cuando uno de esos fragmentos (o meteoroides) entra en contacto con la atmósfera terrestre, se calcina por la fricción con el aire creando así el resplandor luminoso que se conoce como meteoro o estrella fugaz. El cometa Halley también es el origen de otra lluvia de meteoros, las Eta Acuáridas, que tienen su máximo en torno al 6 de mayo.

Según explica el OAN, las lluvias de meteoritos parecen surgir de un único punto, el denominado radiante. Las Oriónidas reciben ese nombre debido a que su radiante se ubica en la famosa constelación de Orión, la cual comienza a ser visible alrededor de la media noche en dirección Este.

Para poder ver esta lluvia, el lugar de observación puede ser cualquiera con tal de que proporcione un cielo oscuro, aunque es preferible observar desde un lugar que tenga pocos obstáculos para la vista (como edificios, árboles o montañas) y no utilizar instrumentos ópticos que limiten el campo de visión.

Aunque las Oriónidas parecen venir de la constelación de Orión, se pueden ver en cualquier parte del cielo. El Observatorio recomienda dirigir la mirada hacia las zonas más oscuras, en la dirección opuesta a la posición de la Luna si la observación se realiza antes de su ocaso. Igualmente, aconseja tumbarse y esperar a que la vista se acostumbre a la oscuridad para verlas e ir abrigado dada la época del año.

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