La evaluación interna de la Agencia Estatal de Meteorología en Baleares para analizar lo ocurrido durante el episodio de lluvias torrenciales del pasado 9 de octubre ha concluido que los protocolos de actuación “se cumplieron” y que “existió una coordinación adecuada entre las distintas unidades implicadas”.

Así lo reflejan las conclusiones de la comisión de evaluación, que sostiene que el personal de las distintas unidades “actuó con profesionalidad, modificando los niveles de aviso hasta en tres ocasiones”.

Según la comisión de evaluación, la situación meteorológica general “estaba bien prevista por los modelos numéricos” pero “no ocurrió lo mismo con los efectos locales”.

En este sentido, en las conclusiones de la investigación se remarca que la tecnología actual “no permite predecir ni la localización ni la intensidad exacta de la precipitación de un fenómeno excepcional como el ocurrido en el levante mallorquín el día 9”, por lo que para estos casos “se recurre a la vigilancia mediante estaciones meteorológicas automáticas, radares, imágenes de satélite y otros medios”.

Sin embargo, debido a que la red de estaciones automáticas está más orientada a la observación climatológica que a la vigilancia de fenómenos adversos, “los datos llegan en ocasiones con retraso al personal encargado de la vigilancia, lo que dificulta mayor rapidez en la toma de decisiones”.

Igualmente, en las conclusiones se advierte de que “los pasos exigidos por los propios protocolos de actuación incrementaron el retraso en la emisión del aviso rojo”, aunque resaltan que el aviso naranja por riesgo importante estaba activo desde las 18.53 horas, “con anterioridad a que se produjera la fase más intensa del episodio”.

Por otra parte, la comisión ha apuntado que la vigilancia a través de los radares meteorológicos “tampoco permite agilizar la toma de decisiones, porque los productos que ofrecen son más cualitativos que cuantitativos y no incluyen estimación de la intensidad de precipitación”.

MEJORA “URGENTE” DE LOS SISTEMAS

Asimismo, la comisión evaluadora apunta que ante el calentamiento global “cabe esperar un aumento en intensidad y frecuencia de los fenómenos meteorológicos adversos, especialmente en regiones como la mediterránea”.

Por ello, en las conclusiones reclama una mejora “urgente” de los sistemas de predicción y vigilancia, lo que incluye adaptar los modelos numéricos para disponer de herramientas de predicción inmediata o a muy corto plazo; adecuar la red de estaciones automáticas para mejorar su despliegue territorial y aumentar la frecuencia de transmisión de datos; y renovar la red de radares para incorporar tecnologías que permitan la estimación de la intensidad de la lluvia.

Así desde la comisión evaluadora han señalado que Aemet está trabajando para mejorar la predicción y vigilancia, implementando experimentalmente la asimilación, por parte de los modelos numéricos, de datos de radar procedentes no solo de la red española, sino también de países vecinos como Portugal. “Los resultados preliminares de esos trabajos apuntan a una mejora en las predicciones a muy corto plazo”, han indicado.

Asimismo, se trabaja en un sistema de predicción por conjuntos para los modelos de alta resolución, que ayudaría a una mejor predicción de episodios relacionados con la convección.

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