La inmunoterapia con pembrolizumab mejora la supervivencia en pacientes con cáncer de cabeza y cuello que ha recurrido o metastatizado, de acuerdo con los resultados más recientes del estudio ‘KEYNOTE-048’ presentado en el Congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO 2018, por sus siglas en inglés), que se celebra hasta este martes en Múnich (Alemania).

El tratamiento de referencia actual para el cáncer de cabeza y cuello metastásico o recurrente es la quimioterapia a base de platino (‘5-fluorouracilo’ (5-FU) con cisplatino o carboplatino) más el inhibidor del EGFR cetuximab. Alrededor del 35 por ciento de los pacientes responden al tratamiento, lo que conduce a una mediana de la supervivencia de diez meses.

El estudio de fase 3 ‘KEYNOTE-048’ examinó si el anticuerpo monoclonal anti-PD-1 pembrolizumab podía prolongar la supervivencia y retardar el desarrollo del cáncer en comparación con el tratamiento de referencia. El ensayo reclutó a pacientes con cáncer de cabeza y cuello que no habían recibido previamente quimioterapia ni terapia biológica para la enfermedad recurrente o metastásica, que fueron asignados aleatoriamente a un tratamiento de referencia con quimioterapia a base de platino (5-FU con cisplatino o carboplatino) y cetuximab (el grupo control); pembrolizumab en monoterapia; o una combinación nueva de pembrolizumab y quimioterapia a base de platino.

En el Congreso ESMO 2018, los investigadores han presentado los resultados de pembrolizumab en monoterapia en comparación con el tratamiento de referencia en pacientes que expresan PD-L1, un marcador de la actividad inmunitaria y con la nueva combinación comparado con el tratamiento de referencia en todos los pacientes independientemente de la expresión de PD-L1.

En comparación con el tratamiento de referencia, pembrolizumab en monoterapia tenía una tasa de respuesta más baja y una supervivencia libre de progresión numéricamente menor, pero una supervivencia global significativamente mayor. Así, parece prolongar la vida aunque el cáncer siga desarrollándose, lo que sugiere que esta sería una terapia de primera línea en el cáncer de cabeza y cuello metastásico y recurrente.

Comentando sobre estos hallazgos, el director y profesor ayudante de Medicina en la Universidad de Chicago (Estados Unidos), Tanguy Seiwert, ha señalado que este es “el primer estudio que demuestra una supervivencia global superior respecto al tratamiento de referencia de la última década, la quimioterapia a base de platino y cetuximab y establece PD-L1 (CPS) como un marcador válido para el cáncer de cabeza y cuello que debería medirse rutinariamente en estos pacientes”.

“El reto es que el beneficio del tratamiento no se distribuye por igual, sino que depende de un biomarcador. Por consiguiente, la expresión de PD-L1 (CPS) probablemente nos sugerirá la elección entre las dos nuevas opciones, pembrolizumab en monoterapia, con un perfil de efectos secundarios favorables, y pembrolizumab combinado con quimioterapia, que se puede usar en un mayor grupo de pacientes”, ha concluido.

CÁNCER DE GARGANTA CON VPH

Según otro estudio presentado en el Congreso ESMO 2018, los pacientes con cáncer de garganta con virus del papiloma humano (VPH) positivo deberían recibir quimio-radioterapia en lugar de cetuximab con radioterapia.

“Muchos pacientes han estado recibiendo cetuximab con radioterapia suponiendo que era tan eficaz como la quimioterapia con radioterapia y con menos efectos secundarios, aunque no existía ninguna comparación directa de los dos tratamientos”, ha detallado el autor del estudio, Hisham Mehanna, director de cirugía de cabeza y cuello en el Instituto del Cáncer y de Ciencias Genómicas de la Universidad de Birmingham (Reino Unido).

El cáncer de garganta VPH positivo, según apunta, responde bien a una combinación de quimioterapia de cisplatino y radioterapia, y los pacientes pueden sobrevivir 30-40 años, pero el tratamiento “causa efectos secundarios crónicos que incluyen sequedad de boca, dificultad para tragar y pérdida del gusto”. “Los pacientes considerados no aptos para tolerar la quimioterapia, por ejemplo, debido a insuficiencia renal o a una edad avanzada, reciben cetuximab, un inhibidor del factor de crecimiento epidérmico (EGFR) y radioterapia”, explica.

Este estudio comparó los efectos secundarios y la supervivencia con los dos tratamientos en 334 pacientes con cáncer de garganta VPH positivo reclutados de 32 centros en el Reino Unido, Irlanda y Holanda. Los pacientes se asignaron aleatoriamente a radioterapia y a cisplatino o cetuximab. Ocho de cada diez pacientes eran varones y la edad media era de 57 años.

Durante el estudio de dos años, se produjeron diez recurrencias y seis muertes con cisplatino, en comparación con 29 recurrencias y 20 muertes con cetuximab. Los pacientes que recibieron cisplatino tenían una tasa de supervivencia global de dos años significativamente mayor (97,5%) que en el caso de los pacientes tratados con cetuximab (89,4%). La probabilidad de recurrencia del cáncer a los dos años era tres veces mayor con cetuximab en comparación con cisplatino, con tasas de recurrencia de 16,1 frente al 6 por ciento, respectivamente.

“Cetuximab no estaba asociado a menos toxicidad y tuvo como resultado una supervivencia global peor y más recurrencia del cáncer que cisplatino. Esto fue una sorpresa, creíamos que estaría asociado a las mismas tasas de supervivencia, pero a una toxicidad mejor. Los pacientes con cáncer de garganta VPH positivo deberían en la medida de lo posible recibir cisplatino y no cetuximab”, ha concluido Mehanna.

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