La dieta cetogénica, un régimen alimenticio alto en grasas, moderado en proteínas y bajo en hidratos de carbono, y que ya ha demostrado eficacia en el tratamiento de la epilepsia, podría ser también efectiva en el abordaje de trastornos de origen neurológico como, por ejemplo, el Alzheimer, autismo, tumores en tronco encefálico o, incluso, en el cáncer de páncreas, según se ha puesto de manifiesto durante el ‘6º Simposio Global de Terapias Cetogénicas para desórdenes neurológicos’, celebrado recientemente en Corea del Sur.

Se trata, de un régimen alimenticio de “fácil implementación” que amplía los horizontes de tratamiento, no solo desde el punto de vista farmacológico, sino también a través del soporte y enfoque nutricional. En concreto, actualmente esta dieta ha demostrado una respuesta positiva de reducción en la frecuencia de las crisis en un 70 por ciento de los pacientes con epilepsia refractaria.

“Se están investigando nuevas vías de tratamiento para el autismo, el Alzheimer o algunos tipos de cáncer con esta dieta. Se trata de una vía que merece la pena seguir investigando para estas enfermedades”, ha comentado la pediatra especialista en nutrición y Coordinadora de la Unidad Funcional de Trastornos de la Alimentación en la Primera Infancia en el Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, Consuelo Pedrón Giner, que ha podido asistir al simposio de Corea del Sur gracias a Nutricia Advanced Medical Nutrition

Ahora bien, a pesar de que la posible expansión de la dieta cetogénica a otras áreas terapéuticas es uno de los aspectos destacados del programa científico, el grueso del mismo ha estado dedicado a su aplicación como tratamiento de la epilepsia. A este respecto, se han presentado novedades en torno a su uso en pacientes neonatos y sobre su combinación junto con una determinada suplementación que podría ampliar sus beneficios.

La relación entre la microbiota y la epilepsia ha sido otro de los temas destacados durante el congreso y, en particular, se ha hablado sobre el impacto del microbioma en el metabolismo celular del cerebro y se ha remarcado su potencial papel en el sistema inmunitario y para la prevención de la epilepsia. Esto se debe a que el poder antiepiléptico de la dieta cetogénica se basaría en su capacidad para modificar la microbiota intestinal.

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