El Juzgado de lo Penal 2 de Almería acoge este jueves la vista oral contra el joven de 21 años que, imitando un conocido videojuego, recorrió la ciudad de Almería al volante de un turismo para colisionar “intencionadamente” con varios vehículos y atropellar a otros tantos ciclistas.

D.J.L.A. habría actuado bajo los efectos de “un cuadro con ideas delirantes y humor paranoide” según la Fiscalía, que interesa para él penas que suman cinco años de prisión como presunto autor de un delito de conducción de temeraria y otro delito de atentado a la autoridad ya que golpeó a los agentes de la Policía Nacional que procedieron a su detención.

Cuando concluyó su recorrido creyendo estar inmerso en el videojuego ‘Grand Theft Auto’, dejó el vehículo que conducía abandonado en la calzada, se dirigió al Paseo Marítimo de la capital, se hizo un selfie “haciendo el signo de la victoria con los dedos” y se adentró en el mar al ver llegar a varias patrullas policiales, “obligando a los agentes a meterse en el agua para buscarle”.

Según recoge el escrito de acusación, consultado por Europa Press, D.J.L.A. cogió el coche de su padre a las 12,45 horas del 6 de febrero de 2016 e inició un recorrido por la carretera Cabo de Gata desde el Auditorio Maestro Padilla en dirección al campus de La Cañada de la Universidad de Almería con sus “capacidades volitivas e intelectivas gravemente afectadas”.

En su trayecto, “faltando intencionadamente a las más elementales normas de circulación y con absoluto desprecio por la vida de los demás, primero introdujo el turismo por la vía de servicio entre el carril bici y el Paseo Marítimo y, a la altura de la residencia de mayores, golpeó presuntamente a cinco coches que estaban estacionados.

UN BEBÉ DE DOS MESES DE PASAJERO EN UN TURISMO

A continuación, el Ministerio Público detalla que entró “a gran velocidad” en la rotonda de la Avenida de Cabo de Gata con la calle Nueva Almería “impactando con un vehículo que tenía preferencia” y en que viajaban un matrimonio y su bebé de dos meses si bien no hubo que lamentar daños personales.

Pese al impacto, D.J.L.A. siguió su marcha en dirección a la UAL y, antes de acceder al puente junto a la gasolinera de la playa, supuestamente golpeó con el coche la puerta del centro zoosanitario municipal causando desperfectos.

Según desgrana el escrito de acusación del Ministerio Público, el joven cruzó después el puente y, “viendo que en sentido contrario circulaban dos ciclistas, invadió el carril, atropellándolos y embistiendo a un autobús urbano que les seguía en la marcha y al vehículo que iba detrás”.

D.J.L.A. no paró tampoco en ese momento y tras salir del puente, persiguió con “intención de atropellarla” a otra ciclista, que le esquivó tras “esconderse tras un seto” y continuó rumbo al campus universitario “donde volvió a invadir el carril contrario al ver que por él circulaban otros tres ciclistas”.

A uno de ellos logró arrollarlo, tras lo que dejó abandonado el vehículo “en mitad de la calzada”. Durante su detención, el fiscal remarca que “opuso una fuerte resistencia a los policías que intentaron sacarle del agua, poniendo en peligro la vida de todos y despreciando absolutamente la autoridad, golpeando y lanzando patadas a los agentes”.

Los ciclistas que resultaron atropellados por D.J.L.A., quien se sentará en el banquillo de los acusados a partir de las 10,30 horas, sufrieron policontusiones de las que tardaron en curar diez días.

El Ministerio Público interesa que indemnice a las nueve víctimas, así como al Ayuntamiento de Almería y a la empresa Surbus que presta el servicio de autobús urbano en cantidades que suman más de 21.500 euros.

El fiscal considera al acusado autor de presuntos delitos de conducción temeraria, lesiones, continuado de daños y atentado aunque a los tres primeros le aplica el artículo 362 del Código Penal. Aplica, asimismo, la atenuante analógica de alteración psíquica del artículo 21.7 del Código Penal.

En el juego que presuntamente imitaba D.J.L.A. el protagonista es libre de hacer lo que quiera en cada una de las tres ciudades que componen los tres niveles de juego. Así, se puede robar coches, venderlos, atropellar y asesinar ciudadanos despiadadamente para conseguir puntos, también utilizables como dinero. Reunir una cantidad fija de esos puntos es el objetivo final de cada ciudad por lo que también puede hacer diferentes trabajos para gángsters, repartiendo paquetes, actuando como sicario o haciendo otros encargos especiales.

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