NASA/JPL-CALTECH/UCLA/MPS/DLR/IDA

El planeta enano Ceres experimentó una reorientación polar indirecta de aproximadamente 36 grados, según el examen de datos remitidos por la nave Dawn de la NASA.

El científico senior del Planetary Science Institute (PSI) Pasquale Tricarico determinó la magnitud de la reorientación con tres líneas de evidencia independientes. En primer lugar, Global Gravity Inversion, de un artículo publicado por Tricarico en 2013, ayudó a determinar las variaciones de densidad de Ceres, especialmente en la corteza. Esto es lo que se utilizó para encontrar la anomalía de densidad ecuatorial, según explica el PSI en un comunicado.

En segundo lugar, el análisis estadístico de la topografía se utilizó para el análisis de crestas y el paleo-polo. Y para establecer similitudes entre las fracturas de la corteza, se utilizó como tercea línea de evidencia un método bien probado de los también científicos del PSI Isamu Matsuyama y Francis Nimmo.

“El aspecto más sorprendente de este estudio es para mí la observación de que el polo de Ceres debe haber seguido un camino indirecto a su polo actual. Una reorientación de varios pasos podría significar que la anomalía de la densidad ecuatorial aún estaba evolucionando durante la reorientación, y esto podría deberse a que la corteza y el manto estaban débilmente acoplados en rotación, permitiendo que la corteza comience a reorientarse mientras que el manto se retrasaría”, dijo Tricarico, cuyo estudio se publica en Nature Geoscience.

“Si corteza y manto se desplazan entre sí, eso podría apuntar a una capa de fricción reducida entre la corteza y el manto, y uno de los posibles mecanismos para reducir la fricción podría ser un antiguo océano de agua debajo de la corteza”.

La misión Dawn ha orbitado a Ceres durante más de tres años, reuniendo observaciones muy detalladas y permitiendo la construcción de modelos geofísicos detallados. Estos modelos detallados se pueden adaptar para compararlos con otros cuerpos helados, dijo Tricarico. Un ejemplo es el paralelo entre la cresta ecuatorial bien conocida de Iapetus, la luna de Saturno y los remanentes de la cresta paleo-ecuatorial de Ceres.

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