Ubicado en la parte inferior del cerebro, el cerebelo ha sido tratado como una ocurrencia tardía por parte de los investigadores que estudian las funciones cerebrales superiores, puesto que hasta ahora se pensaba que se limitaba a controlar el movimiento. Sin embargo, científicos de la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington en St. Louis, Estados Unidos, dicen que pasar por alto el cerebelo es un error porque interviene en todos los aspectos de las funciones cerebrales superiores, no solo el movimiento, sino también la atención, el pensamiento, la planificación y la toma de decisiones.

“La mayor sorpresa para mí fue el descubrimiento de que el 80 por ciento del cerebelo está dedicado a las cosas inteligentes”, afirma el autor principal Nico Dosenbach, profesor asistente de Neurología, Terapia Ocupacional y de Pediatría. “Todos pensaron que el cerebelo se centraba en el movimiento. Si tu cerebelo está dañado, no puedes moverte con suavidad; la mano te tiembla cuando tratas de alcanzar algo. Nuestra investigación sugiere que el cerebelo sirve de control de calidad del movimiento y que también verifica tus pensamientos, tranquilizándolos, corrigiéndolos, perfeccionando cosas”.

Dosenbach es un miembro fundador del ‘Midnight Scan Club’, un grupo de neurocientíficos de la Universidad de Washington que se turnaron en un escáner de imágenes de resonancia magnética (IRM) a altas horas de la noche, escaneando sus propios cerebros durante horas para generar una gran cantidad de datos de alta calidad para su investigación. Un análisis previo de los datos de ‘Midnight Scan Club’ mostró que un tipo de escáner cerebral llamado conectividad funcional IRM puede detectar de manera fiable las diferencias fundamentales en la forma en que se conectan los cerebros individuales.

El investigador postdoctoral y primer autor Scott Marek, decidió aplicar un análisis similar al cerebelo. En la corteza cerebral más conocida, la capa externa arrugada del cerebro, se han dibujado mapas de cableado que conectan áreas distantes en redes que gobiernan la visión, la atención, el lenguaje y el movimiento. Pero nadie sabía cómo se organiza el cerebelo en individuos, en parte porque una peculiaridad de la tecnología IRM significa que los datos obtenidos desde la parte inferior del cerebro tienden a ser de baja calidad. Sin embargo, en el conjunto de datos del Club de exploración de la medianoche, Marek tuvo acceso a más de diez horas de exploración en cada una de las diez personas, lo suficiente para observar seriamente el cerebelo.

REDES DE COGNICIÓN SUPERIOR EN EL 80 POR CIENTO DEL CEREBELO

Utilizando las redes de la corteza como una plantilla, Marek podría identificar las redes en el cerebelo. En particular, faltan las redes sensoriales (visión, audición y tacto) y solo el 20 por ciento del cerebelo está dedicado al movimiento, aproximadamente la misma cantidad que en la corteza cerebral. El 80 por ciento restante está ocupado por redes involucradas en la cognición de orden superior: la red de atención; la red predeterminada, que tiene que ver con soñar despierto, recordar recuerdos y solo pensar de forma ociosa; y dos redes que supervisan funciones ejecutivas, como la toma de decisiones y la planificación.

“Las redes de funciones ejecutivas están representadas en exceso en el cerebelo –subraya Marek–. Toda nuestra comprensión del cerebelo debe alejarse de que está involucrado en el control motor y pensar que está más involucrado en el control general de la cognición de nivel superior”.

Los investigadores, cuyo trabajo se publica este jueves en ‘Neuron’, midieron el tiempo de la actividad cerebral y encontraron que el cerebelo era el último paso en los circuitos neurológicos. Las señales se recibieron a través de sistemas sensoriales y se procesaron en redes intermedias en la corteza cerebral antes de enviarse al cerebelo. Allí, según los autores, las señales se someten a controles de calidad finales antes de que se envíen de vuelta a la corteza cerebral para su implementación.

“Si piensas en una línea de ensamblaje, el cerebelo es la persona que al final inspecciona el automóvil y dice: ‘este es bueno; lo venderemos’ o ‘este tiene una abolladura; tenemos que volver atrás y repararlo’ –pone como ejemplo Dosenbach–. Es donde todos tus pensamientos y acciones se refinan y se controla la calidad”.

Se sabe que las personas con daño en el cerebelo se descoordinan, tienen un modo de andar inestable, habla confusa y dificultad para realizar tareas de motricidad fina, como comer. El cerebelo también es bastante sensible al alcohol, que es una de las razones por las que las personas que han tomado demasiadas bebidas tropiezan, pero los nuevos datos pueden ayudar a explicar por qué alguien que está ebrio también muestra un juicio pobre. Al igual que una persona se tambalea ebria porque su cerebelo comprometido es incapaz de realizar los controles de calidad habituales en la función motora, las malas decisiones alimentadas por el alcohol también pueden reflejar una ruptura del control de calidad sobre las funciones ejecutivas.

Marek también realizó análisis de red individualizados en las diez personas en el conjunto de datos y encontró que, aunque las funciones cerebrales están organizadas en aproximadamente el mismo patrón en el cerebelo de todos, hay suficiente variación individual para distinguir escáneres cerebrales realizados en cualquiera de dos participantes. Los científicos ahora están investigando si esas diferencias individuales en las redes cerebelosas se correlacionan con la inteligencia, el comportamiento, los rasgos de personalidad como la adaptabilidad o los trastornos psiquiátricos.

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