Científicos de la Universitat de les Illes Balears (UIB) han concluido que el cable submarino entre Mallorca y Menorca habría reducido “enormemente” el impacto del apagón en Menorca, aunque hubiera podido implicar una propagación de sus efectos “en cascada” a Mallorca.

Así se desprende de las simulaciones realizadas por Investigadores del Instituto de Física Interdisciplinaria y Sistemas Complejos (IFISC) de la UIB y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

En concreto, un equipo de científicos ha realizado simulaciones sobre cuáles serían las consecuencias del corte de las líneas eléctricas afectadas por el ‘cap de fibló’ que sacudió Menorca el pasado 28 de octubre si el cable submarino que debe conectar la red eléctrica de Mallorca con la de Menorca hubiera estado operativo.

“No se puede descartar que el apagón se hubiera propagado en cascada a la isla de Mallorca y hubiera afectado a más gente, aunque probablemente este impacto hubiera sido por un lapso de tiempo más breve, a causa de la mayor facilidad para restablecer el servicio”, han explicado desde la UIB.

Según las simulaciones realizadas, la probabilidad de sufrir un apagón se reduciría “considerablemente” de contar con el cable. El modelo propuesto por los investigadores estima que, si el cable submarino entre Cala Mesquida (Mallorca) y cala en Bosc (Menorca) ya hubiera estado operativo, un corte simultáneo de las líneas de Dragonera a Mercadal y de Dragonera a Ciutadella habría ocasionado un apagón significativo sólo en un 40 por ciento de los casos simulados.

Además, si se produjera un apagón, en un 71 por ciento de las simulaciones el impacto se reduce a menos de la mitad en comparación a lo que ocurre sin el cable submarino. En el 21 por ciento de las simulaciones el impacto del apagón es similar con o sin cable.

En un porcentaje inferior de simulaciones en las que se produce un apagón con el cable operativo, el impacto es claramente superior. La interconexión submarina habría podido propagar la perturbación del sistema Mallorca y habría causado un apagón aún mayor en términos de potencia y número de usuarios afectados. Esta posibilidad se da en el 8 por ciento de casos del modelo.

Este efecto se enmarca en los fallos en cascada porque en sistemas altamente interconectados pueden producirse problemas sistémicos. En este último caso, a pesar de que el apagón tendría una envergadura mayor, el suministro en la zona oeste de Menorca se podría haber restablecido en un periodo de tiempo mucho más breve, dado que en Mallorca no habría líneas destruidas.

El estudio lo han realizado los investigadores Damià Gomila y Pere Colet (IFISC, CSIC-UIB) y Benjamí Carreras (científico menorquín y profesor honorífico de la Universidad Carlos III de Madrid).

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