Los equipos de rescate están trabajando contrarreloj para intentar localizar a posibles supervivientes después de los terremotos y el devastador tsunami que golpearon el viernes pasado la isla indonesia de Célebes, dejando un saldo de más de 1.200 muertos hasta el momento.

Cuatro días después, las autoridades temen que el balance aumente, ya que la mayoría de las víctimas confirmadas proceden de Palu, pero otras zonas remotas han estado aisladas prácticamente desde el terremoto de 7,5 de magnitud, ante la destrucción sufrida por carreteras y puentes, y no hay aún una estimación en ellas.

“El equipo está corriendo contra el tiempo porque ya estamos en el día D más cuatro”, ha subrayado Sutopo Purwo Nugroho, portavoz de la Agencia Nacional para la Gestión de Desastres (BNPB), en declaraciones en Yakarta.

Según ha indicado, los equipos de rescate han llegado a los cuatro distritos más afectados, en los que en total viven unos 1,4 millones de personas, pero no ha querido ofrecer una estimación de víctimas. El portavoz ha dado pocos detalles sobre la situación que se han encontrado, más allá de que ésta era similar a la que hay en Palu.

El balance oficial por ahora es de 1.234 muertos y más de 800 heridos graves. Había especial preocupación por Donggala, un distrito en el que viven 300.000 personas al norte de Palu y próximo al epicentro del terremoto, al que solo han conseguido llegar unos pocos trabajadores humanitarios.

Nugroho ha dicho que ha quedado “devastado” por el tsunami. Un vídeo del distrito emitido por la agencia estatal de noticias Antara ha mostrado destrucción generalizada, incluidos edificios que han quedado completamente destruido y un barco empotrado en los edificios del puerto por el tsunami.

“Lo que necesitamos es comida, agua, medicinas, pero hasta ahora no hemos conseguido nada”, ha denunciado un superviviente entre las ruinas.

CASAS ENGULLIDAS POR LA LICUEFACCIÓN

Unas 1.700 viviendas en un barrio de Palu fueron engullidas por la licuefacción del terreno, que se produce cuando el suelo sacudido por un terremoto se comporta como un líquido, y se cree que cientos de personas han muerto, según la agencia de desastres. Según Nugroho, el distrito de Sigi ha quedado reducido a escombros por la licuefacción.

Más de 65.000 viviendas han resultado dañadas y más de 60.000 personas se han visto desplazadas y necesitan ayuda de emergencia. Miles de supervivientes están tratando de salir de la zona, donde las aerolíneas comerciales están tratando de restaurar sus operaciones en el aeropuerto de Palu, que ha resultado dañado, y algunos vuelos militares también han evacuado.

El Gobierno indonesio ha dicho que aceptará las ofertas de ayuda internacional, después de haber descartado la ayuda exterior tras el terremoto registrado en agosto en la isla de Lombok. Un portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) ha dicho que las agencias humanitarias están en contacto con el Gobierno y preparadas para ayudar.

“Hay una necesidad inmediata de comida, agua potable, refugio, atención médica y apoyo psicosocial”, ha subrayado el portavoz, Jens Laerke, durante un briefing en Ginebra.

La empresa portuaria estatal Pelindo IV ha informado de la llegada de un barco con 50 toneladas de suministro incluido arroz y leche de fórmula a Palu el lunes, pero no está claro si esta ayuda se ha distribuido.

Por otra parte, la electricidad aún no ha quedado restablecida y las réplicas continúan, pero los equipos de rescate siguen trabajando sin descanso en Palu con la esperanza de que aún pueden rescatar a personas vivas. “Sospechamos que todavía hay algunos supervivientes atrapados dentro”, ha dicho el jefe de uno de los equipos, Agus Haryono, a Reuters junto al hotel Roa Roa, totalmente derrumbado.

Se estima que unas 50 personas quedaron atrapadas en el interior pero hasta ahora solo se han recuperado nueve cuerpos y tres supervivientes.

LLAMAMIENTO DE UNICEF

Entretanto, el Fondo de la ONU para Infancia (UNICEF) ha hecho este martes un llamamiento por 5 millones de dólares (4,3 millones de euros) para cubrir las necesidades de educación, salud, nutrición, saneamiento y protección infantil causadas por esta emergencia, así como para apoyar la respuesta de UNICEF Indonesia a las secuelas de los terremotos de Lombok de agosto.

“A medida que tenemos más información de las consecuencias de este devastador terremoto y tsunami, crece nuestra preocupación por la seguridad de los niños de Palu, Donggala y otros lugares afectados”, ha explicado en un comunicado la representante interina de UNICEF Indonesia, Amanda Bissex.

“UNICEF Indonesia, en apoyo al Gobierno, está haciendo todo lo posible para responder a esta emergencia, que ha golpeado al país solo un mes después de otro fuerte terremoto que dejó cientos de muertos en Lombok”, ha señalado.

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