Caos en la calle Joan Miró de Palma tras una colisión frontal entre dos vehículos que obligó a cortar por completo el tráfico durante más de una hora.

El accidente se produjo sobre las 23:30 horas del domingo cuando un Jaguar, ocupado por tres chicas de entre 25 y 30 años de los países del este, circulaba a toda velocidad por la referida calle y, a la altura del Nixe Palace, invadió el carril contrario y chocó de forma frontal contra un Kia en el que iba una pareja.

El impacto fue tan violento que el Kia salió despedido y golpeó con su parte trasera contra otro coche estacionado en la vía pública y que acabó subido sobre la acera debido al golpe que recibió.

El Jaguar quedó situado de tal forma que impedía la circulación por lo que en pocos minutos comenzó a formarse un embotellamiento, especialmente por la presencia de autobuses de la EMT que quedaron completamente bloqueados.

Hasta el lugar se desplazaron unidades de la Policía Local y varias ambulancias cuyos componentes procedieron a retirar “a peso” el Jaguar para permitir así el paso de algunos vehículos.

A su llegada, los agentes comenzaron a regular el tráfico mientras los servicios sanitarios atendían a dos chicas del Jaguar (la que ocupaba el asiento de acompañante y la que iba en la parte trasera) así como a las dos personas que iban en el Jaguar, todos con heridas de carácter leve.

La conductora del Jaguar resultó ilesa. Tanto ella como sus compañeras se mostraron muy intransigentes con el personal de la ambulancia que las atendió. Así, en un momento determinado pidieron agua y los sanitarios les respondieron que no llevaban por lo que comenzaron a criticar a los sanitarios y a exigir, con muy malos modales, que les dieran agua.

La conductora, cuya actitud parecía indicar que se hallaba ebria, se negó a realizar la prueba de alcoholemia correctamente (unas veces no soplaba, otras aspiraba y en otras ocasiones dejaba de soplar el tiempo mínimo necesario). Los agentes le advirtieron en reiteradas ocasiones de que si no realizaba la prueba acorde sus instrucciones se le imputaría directamente un delito, como finalmente ocurrió.

Varios testigos afirmaron también que el vehículo de las tres jóvenes circulaba a una elevada velocidad y que antes de colisionar, ya había invadido el carril contrario en otra curva previa.

Un equipo de EMAYA se encargó de limpiar la vía de los innumerables restos del accidente que quedaron sobre la misma.

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