Foto: Reuters

El cofundador de la web de filtraciones Wikileaks, Julian Assange, ha denunciado al Gobierno de Ecuador, en cuya Embajada en Londres lleva recluido seis años, por violar “sus derechos y libertades fundamentales” al restringir al mínimo exigible sus condiciones de estancia.

El ex juez español Baltasar Garzón y el abogado ecuatoriano Carlos Poveda, que forman parte de la defensa legal de Assange, han explicado en rueda de prensa desde Quito que han presentado una acción de protección contra el protocolo especial de visitas, comunicaciones y atención médica que las autoridades ecuatorianas han impuesto al ciberactivista.

Los juristas han indicado que la acción de protección “está basada en la vulneración de sus derechos con respecto a la restricción de las telecomunicaciones y la implementación unilateral del denominado ‘Protocolo especial de visitas, comunicaciones y atención médica'”.

La acción se dirige contra el ministro de Exteriores de Ecuador, José Valencia, porque el Protocolo procede del Ministerio de Exteriores, y busca dejar sin efecto dicho documento. La respuesta de la Justicia ecuatoriana debería llegar en un plazo de 48 horas, según informa el diario local ‘El Telégrafo’.

Garzón ya denunció el jueves la “situación inhumana” en la que se encontraría Assange desde el pasado mes de agosto, cuando Ecuador decidió aplicar un protocolo especial para regular las “condiciones mínimas de estadía del asilado” que, entre otras cosas limitaba su acceso a Internet a la conexión WiFi.

Aunque desde entonces estas “condiciones mínimas” se habían ido relajando, esta semana la Embajada ha entregado a Assange un documento de reglas internas por el que queda casi completamente a cargo de su cuidado personal, lo que incluye, por ejemplo, limpiar su baño, así como del cuidado de su gato bajo amenaza de confiscación de la mascota.

CASO ASSANGE

El anterior Gobierno ecuatoriano, presidido por Rafael Correa, concedió a Assange asilo político en junio de 2012 pero Reino Unido, donde se encontraba en esos momentos, se negó a concederle un salvoconducto para que viajara a Ecuador alegando que debía ejecutar una orden de detención cursada por la Justicia sueca.

En Suecia, estaba acusado de varios cargos de abuso sexual, entre ellos una supuesta violación, la acusación más grave. En estos años, la Fiscalía sueca ha archivado todas las causas contra Assange, bien por prescripción, bien por falta de pruebas.

Sin embargo, Reino Unido ha aclarado que en cuanto el fundador de Wikileaks ponga un pie en suelo británico será detenido porque las autoridades británicas también le acusan de violar las condiciones de su libertad condicional, lo que ha prolongado su estancia en la Embajada ecuatoriana en Londres.

Assange está recluido desde hace seis años en la sede diplomática porque alega que, de ser detenido, será extraditado a Estados Unidos, que le persigue por publicar de miles de documentos clasificados sobre las guerras en Irak y Afganistán que fueron filtrados a Wikileaks.

Su estancia en la misión ecuatoriana se ha complicado en los últimos tiempos debido a los pronunciamientos políticos de Assange. Así, por ejemplo, los comentarios que hizo a favor de la independencia de Cataluña tensaron las relaciones entre Quito y Madrid y llevaron al nuevo Gobierno de Lenín Moreno a pedirle que guardara silencio.

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