Foto: Reuters

Alrededor de 220.000 personas continúan desplazadas a causa del terremoto y posterior tsunami que afectaron el 28 de septiembre a la isla indonesia de Célebes, mientras que cerca de 110.000 supervivientes, muchos de ellos niños, necesitan apoyo “inmediato”, según ha indicado este jueves la organización no gubernamental World Vision.

“Existe el riesgo de propagación de enfermedades transmitidas por el agua ya que las fuentes de agua han sido contaminadas y muchas de las perforaciones están dañadas y no son funcionales, lo que puede ser muy peligroso para el estado de salud de los supervivientes”, ha señalado Rachmat Willy Sitompul, especialista en nutrición y salud de World Vision en Indonesia.

“Como las condiciones sanitarias se han deteriorado drásticamente desde el desastre, muchos de los afectados, especialmente niños, madres embarazadas y ancianos están en riesgo de contraer enfermedades contagiosas”, ha agregado.

La devastación provocada por el terremoto y el tsunami afecta a miles de niños, especialmente en cuatro distritos, en medio de la necesidad de mejorar las condiciones de vida en los campamentos de desplazados debido a la temporada del monzón.

“Hemos trabajado aquí en las islas durante más de 15 años. Los problemas de retraso en el crecimiento y la malnutrición prevalecían antes del desastre y, si no se abordan pronto, los niños menores de cinco años pueden correr un alto riesgo de malnutrición”, ha alertado Sitompul.

Por ello, el personal de World Vision ha empezado ya a trabajar para asegurar una nutrición adecuada a madres con hijos pequeños y bebés, al tiempo que ha establecido once espacios seguros para niños.

En los mismos, los menores “pueden seguir aprendiendo, jugando y siendo solo niños”. Además, miles de suministros destinados previamente en Palu han sido enviados a las familias para cubrir sus necesidades.

“Estamos comprometidos a brindar el mayor apoyo posible para disminuir el sufrimiento de estas personas. El trabajo de recuperación está en marcha para crear una sensación de superación”, ha resaltado Sitompul.

World Vision ha destacado que se está coordinando de cerca con el Gobierno y las agencias asociadas “para garantizar que los niños puedan recuperarse y reconstruir sus vidas en un entorno seguro y propicio”. Entre sus objetivos está cubrir las necesidades inmediatas de 80.000 personas en el plazo de seis meses.

Las autoridades de Indonesia elevaron el lunes a más de 2.250 el número de víctimas mortales a causa del terremoto y posterior tsunami. Asimismo, cifraron en 2.256 los muertos y señalaron que otras 4.612 personas resultaron heridas y más de 223.750 se han visto desplazadas de sus viviendas.

Un primer terremoto, de magnitud 6 en la escala Richter, sacudió la zona el 28 de septiembre a las 16.00 (hora local), con un epicentro cercano a la localidad de Donggala. Un segundo seísmo de 7,4 golpeó el área de Palu y desencadenó el tsunami, que duró más de media hora y movió olas de hasta seis metros de altura.

La comunidad internacional se ha volcado con la ayuda y el Gobierno indonesio ha dejado a un lado su histórica reticencia a aceptar asistencia exterior. Según las autoridades locales, alrededor de una veintena de países han ofrecido su ayuda, en la que también colaboran agencias de Naciones Unidas y numerosas ONG.

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