EUROPA PRESS

Víctor Ullate es todo un referente en el mundo de la danza. A sus 71 años de edad no le queda ningún sueño profesional por cumplir y es que ha logrado ser bailarín, coreógrafo y director de espectáculos de danza gracias a su gran lucha, a pesar de haberse encontrado con multitud de baches en su camino.

Sus enfermedades, confiesa, son el ejemplo de estas batallas y es que ha conseguido llegar a lo más alto tras un camino muy trabajado. El próximo año, Víctor celebra los 40 años de su Fundación, la cual le ha dado muchas satisfacciones, permitiéndole ayudar a familias con niños de poder adquisitivo muy bajo.

CHANCE: Estás fantástico, yo con 71 años quiero estar como tú.

VU: Bueno, bueno, mis secretos… gimnasio, trabajo y muchas horas de estar al pie del cañón. La alimentación, cuidarme un poquito, y tener la ilusión. Yo creo que el motor de mi vida es la ilusión, el hacer cosas, conseguir cosas, hacer que la gente que me rodea esté feliz… hacer el equipo que tengo. Yo creo que hay muchos factores para que uno esté bien, ¿no?

CH: Una ilusión muy trabajada, es decir, llevas muchísimos años luchando por la danza.

VU: Es verdad que he tenido momentos difíciles en mi vida, porque es verdad que mi vida no ha sido toda igual. He tenido momentos de éxito, de menos éxito, momentos duros de salud en los que me preguntado ¿qué me pasa? He tenido tres ataques al corazón, dos trombos en el pecho. Muchas cosas… pero ahí estoy.

CH: ¿Crees que esas enfermedades son reflejo de todo lo que has tenido que luchar por la danza?

VU: Sí, claro. Tuve un accidente a los 21 años que me dejó mal una pierna y, bueno, esa lucha continua que he tenido… Yo soy un hombre muy luchador, he tenido un padre maravilloso que me dijo “hijo, nunca te rindas, sigue adelante, lucha por tu ideal, tú eres grande y lo harás”. Que un padre te diga que confía en ti y te diga cosas así pues también es algo de educación. Mi padre era una persona con una energía maravillosa que transmitía a mi familia felicidad y es importante. Poder transmitir a quién te rodea las ganas, el entusiasmo, hacer que respeten su profesión, lo que están haciendo. Pues eso, creer.

CH: Contigo es que se puede hablar de muchísimas cosas, me hablabas de tu padre. Cuando tú dices que te metes en el mundo de la danza, me hablas de una persona que está ahí, que te apoya. Pero estás hablando de una época muy difícil y más cuando realmente era, pues eso, danza… Por eso, ¿cómo lo llevó?, ¿quién fue lo que te impulsó y el que te ayudó?

VU: De hecho él tuvo muchos problemas con la familia. Escribió a un cura que hablaba en televisión y dijo barbaridades, por lo que mi padre dijo: “Este señor no sabe ni lo que está diciendo”. A pesar de que era un hombre muy católico dijo: “Este señor se puede quedar con sus palabras que mi hijo si quiere bailar, bailará”. Fue un tío muy valiente también y yo le tengo siempre como ejemplo. (Se ríe)

CH: Cuando tuviste el accidente, ¿te hizo retirarte de la danza?

VU: No, yo creo que la danza estaba ahí, me estaba esperando por eso siempre me recuperaba enseguida y estaba a ello. Y, sobre todo, también la satisfacción de ver a mis alumnos bailar, triunfar en el mundo. Unos ya son coreógrafos, otros son bailarines, directores. ¡Es genial!

CH: Casi como hijos, ¿no?

VU: Son como hijos. La relación con ellos me gusta, me gusta todavía. Tengo emails y ‘whatsapp’ que me mandan y que los guardo porque también eso es una especie de vitamina. Saber que has hecho feliz a gente y que has hecho posible la ilusión de cada uno.

VÍCTOR ULLATE: “MI PADRE ERA UN HOMBRE ADMIRABLE Y SIEMPRE DECÍA: ‘SIEMPRE QUE PUEDAS HACER ALGO POR LOS DEMÁS, HAZLO'”

CH: El año que viene se cumplen ya 40 años de tu Fundación, para fomentar, para que la gente conozca mucho más la danza…

VU: Cuando tuve los infartos y no sabía lo que me pasaba. Cuando me encontré en una mesa de operaciones por segunda vez, con un catéter y poniéndome un Stent dije: “Bueno, me voy a ir sin hacer lo que siempre quise: hacer una fundación para ayudar a niños desfavorecidos”. Tengo una hermana deficiente porque, por desgracia, tuvo meningitis y siempre he estado visitándola en centros psiquiátricos y eso te marca. Mi padre era un hombre admirable y siempre decía: “Siempre que puedas hacer algo por los demás, hazlo”. Y es verdad, porque además de la satisfacción que puedan recibir a los que das, lo que cuenta es tu propia satisfacción. Y la verdad es que la fundación me ha dado muchas satisfacciones porque estoy ayudando a familias con niños de poder adquisitivo muy bajo. De hecho, tengo niños, bailarines ya, que han estudiado en la fundación que están aquí y mira…

CH: O sea que, le has abierto las puertas… Has sido su mago, su hada…

VU: (Entre risas) Sí, el rey Midas. Bueno, intento, intento… Lo que pretendo es hacer una escuela integrada que tenga lo que los centros tienen que tener, porque cuando tú coges niños de centros de acogida tienes que tener voluntarios que los lleven, que los traigan, y muchas veces si llegan los niños tarde el centro se queja… Yo quiero hacer una escuela para tener a todos esos niños y que consideren su casa. Ese es mi sueño y voy a tratar de conseguirlo.

CH: Pero, ¿realmente la danza da para tanto?

VU: Yo lo que quiero es administrar a través del Ministerio, Comunidad y Ayuntamiento y hacerlo posible. Además, el proyecto es buenísimo así que yo creo que pronto lograremos tener una escuela de este tipo. Los niños que quieren hacer danza tienen que estudiar por libre… y no es lo mismo. Sería fabuloso tener una escuela como hay en cualquier parte del mundo: París, Francia, Nueva York… Todas las grandes ciudades tienen sus escuelas y cada país tiene también su forma de hacer escuela. Por eso, yo tengo la ilusión de hacer una escuela para que la gente saliera y dijera: “Mira, ese bailarín es de Victor Ullate”, y de eso se trata. Siempre al servicio de la danza.

CH: ¿La danza en el 2017 cómo estuvo?

VU: Hay un público muy fiel, hay un público que acude siempre a la danza. Es más, siempre hay gente que va por primera vez y queda impactada y nos dice: “Yo no había visto nunca danza y he descubierto que la danza me gusta”. Cantidad de gente. Cuando ven un ‘Amor brujo’ o cuando la gente ve un ‘Samsara’y ‘Carmen’, también sea un boom.

CH: Sigue instaurado que cuando los niños y las niñas son pequeñas se les lleva siempre a ballet ¿Cómo vives tú esa percepción?

VU: El ballet para los niños es muy necesario porque te ayuda a la concentración, a la memoria, coordina el movimiento. Entonces para la coordinación de un niño puede ser interesante. Algunos niños presentan dislexia o tienen problemas de concentración… y agudiza, sobre todo, la sensibilidad porque las clases suelen hacerse con música. Cuando un pianista interpreta una pieza musical, ya sea Beethoven, ya sea Mozart… yo les suelo preguntar ya cuando tienen una edad: “¿Qué habéis oído?” Porque es bueno que escuchen la música al bailar. Digamos que el bailarín lo que hace es escuchar la música, la pasa a través de su cuerpo, lo convierte en movimiento y proyecta.

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