Un 21 por ciento de pacientes con cáncer cerebral avanzado tratados con una vacuna de la polio modificada seguían con vida tres años después, comparado con el 4 por ciento de un grupo de personas con tumores similares que recibieron terapia estándar, han informado  investigadores estadounidenses.

Los resultados, publicados en ‘New England Journal of Medicine’, son la actualización más reciente sobre una vacuna oncológica experimental desarrollada en el Instituto del Cáncer de Duke, en Durham, Carolina del Norte (EE.UU.), para pacientes con glioblastoma, una forma letal de cáncer de cerebro.

La supervivencia promedio de la mayoría de los pacientes con recurrencia del glioblastoma después del tratamiento es de 12 meses. La terapia suele incluir una combinación de cirugía, quimioterapia, radioterapia y tratamientos personalizados.

La vacuna experimental consiste en una forma de polio genéticamente modificada que se infunde en el tumor cerebral a través de un catéter implantado quirúrgicamente. La vacuna funciona provocando al sistema inmune para que ataque específicamente a las células tumorales.

El ensayo de Fase I fue diseñado para encontrar una dosis segura. Incluyó a 61 pacientes tratados con la vacuna del virus de la polio cuyo progreso se comparó con registros históricos de pacientes similares a los que se les aplicó la terapia estándar. Actualmente se está realizando la Fase II del ensayo.

En la fase I del estudio, varios pacientes que recibieron una dosis mayor de la vacuna presentaron inflamación cerebral y convulsiones, y a la mayoría se le redujo la dosis. Dos personas seguían con vida 69 meses después del tratamiento. Pero la mayoría no se benefició y muchos tuvieron efectos colaterales.

Del total de 61 pacientes, la mitad vivía a los 12,5 meses, una medición conocida como supervivencia general media, frente a 11,3 meses del grupo de control. En los pacientes que sobrevivieron dos años, el efecto de la vacuna oncológica se hizo más evidente.

A los dos años, el 21 por ciento de los pacientes tratados con la vacuna se mantenían con vida, comparado con el 14 por ciento del grupo de control histórico. La tasa permaneció estable a los tres años para las personas que recibieron la inmunización, pero bajó al 4 por ciento en el grupo de control.

“Como sucede con muchas inmunoterapias, parece que algunos pacientes no responden por una razón u otra, pero si lo hacen, suelen convertirse en sobrevivientes a largo plazo”, dijo la doctora Annick Desjardins, una de las autoras del estudio. Varios de los investigadores tienen las patentes de la terapia, cuya licencia Duke entregó al emprendimiento Istari Oncology.

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