Las legumbres, frutos secos o los aguacates son fuente de vitamina B6, “la encargada de fabricar serotonina, la llamada hormona de la felicidad, que puede ayudar a la mujer a paliar los dolores menstruales”, según el catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Murcia, Gaspar Ros Berruezo.

También, las carnes rojas, huevos y pescados aportan hierro, “lo que permitirá mantener los niveles adecuados de este mineral (60 a 170 mcg/dL) y evitar una posible anemia si la menstruación es abundante”, ha explicado.

“La actuación de los estrógenos y la progesterona marcarán los cambios hormonales que experimente la mujer. De ellos, dependerán tanto el ciclo menstrual y el embarazo como la menopausia”, ha señalado.

Estos cambios pueden generar alteraciones que se manifiestan en una sintomatología diferente en cada etapa fisiológica, y durante la menstruación, entre el 25 y 60 por ciento de las mujeres pueden sufrir dolores abdominales o dismenorrea y un 10 por ciento anemia por déficit de hierro, ha argumentado.

El embarazo, “un proceso natural en la vida de la mujer, en ocasiones, puede dar lugar también a sintomatología, como por ejemplo cansancio, varices, hinchazón o hemorroides”.

“Dependiendo de las analíticas, podremos variar el menú tanto para conseguir un buen estado de salud de la madre, como para ayudar al crecimiento del feto. Para obtener vitaminas A y C, potasio y fibra es recomendable ingerir verduras y frutas. Las carnes, pescados, huevos y frutos secos aportan proteínas, hierro, y vitaminas del grupo B. Los lácteos ofrecen un aporte extra de calcio y fósforo; mientras que el pan, los cereales y el arroz serán fuente de hidratos de carbono”, ha continuado.

La menopausia llega, por término medio, entre los 45 y 53 años, y en el 85 por ciento de los casos la mujer sufre algunos síntomas asociados. Entre los más comunes, se encuentran los sofocos, las alteraciones del sueño o la irritabilidad.

“Es recomendable aumentar el aporte de alimentos de origen vegetal debido a su contenido en fitoestrógenos, que ayudarán a controlar los síntomas”, apunta este especialista. La pérdida de densidad ósea es otra de las manifestaciones clínicas que más preocupa. En estos casos, una dieta rica en calcio o en suplementos, junto al ejercicio físico, puede ser de gran utilidad.

“En cuanto a los factores para la prevención de la osteoporosis, las recomendaciones actuales son: mayor consumo de calcio, fósforo, magnesio y flúor; proporcionar vitamina D adecuada (incluso con alimentos enriquecidos si es necesario); consumo de alimentos ricos en ácidos omega-3; reducción de sal; una ingesta suficiente pero moderada de proteínas y, en ausencia de intolerancia, promover el consumo de leche y productos lácteos, especialmente yogur y productos lácteos fermentados”, añade Ros.

Este profesor de la Universidad de Murcia concluye que “lo importante es seguir una dieta variada y equilibrada y ofrecer al consumidor la información práctica. No tenemos que prescindir de ningún alimento. No hay alimentos prohibidos. Todos, cada uno en su momento, tienen un lugar en nuestra dieta”.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.