Foto: Reuters

Al menos una persona falleció y otras ocho resultaron heridas tras enfrentamientos entre los migrantes del campo de refugiados de Malakasa, ubicado a unos 20 kilómetros al norte de Atenas, según han informado varios medios locales.

Los enfrentamientos entre grupos de sirios y afganos empezaron el viernes y terminaron este sábado. El fallecido es un sirio de 31 años, que ha perdido la vida tras ser gravemente golpeado.

Los otros ocho heridos fueron hospitalizados. La Policía local está llevando cabo una investigación para determinar a los responsables de los enfrentamientos.

En la actualidad, en las islas griegas hay unos 20.500 refugiados y migrantes, incluidos más de 5.000 niños, el 80 por ciento de los cuales viven en estos centros, los cuales, según denuncia UNICEF, “se encuentran saturados y en condiciones insalubres”.

Así el centro de Moria, en la isla de Lesbos, alberga a 9.000 personas aunque su capacidad prevista es de 3.100, mientras que el de Vathi, en Samos, se construyó para 650 personas y ahora alberga a 4.000, incluidos 680 niños.

Aunque la legislación griega prevé que la permanencia en estos centros no debería superar los 25 días, lo cierto es que pese a los esfuerzos de las autoridades y el personal local algunos niños llevan más de un año en estas instalaciones saturadas y mal equipadas, lamenta la agencia de la ONU.

En estos centros, el acceso a saneamiento e higiene es inadecuado, con hasta 70 personas que dependen de un mismo aseo, filtraciones de aguas residuales y olores desagradables. A este entorno, en el que son frecuentes los incidentes violentos, los abusos domésticos y los altercados, siguen llegando familias y niños.

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