La misión militar rusa en Siria ha denunciado este domingo un bombardeo de cazas F-15 estadounidense con bombas de fósforo sobre la región siria de Deir Ezzor.

El Centro para la Reconciliación en Siria, dependiente del Ministerio de Defensa ruso, ha informado de este ataque, que habría provocado importantes incendios, según recoge la agencia de noticias rusa Sputnik.

Concretamente dos cazas F-15 lanzaron el sábado varias bombas de fósforo, prohibidas por la ONU, ha explicado . “Dos aviones estadounidenses F-15 atacaron con bombas de fósforo la localidad de Hadjin en la provincia de Deir Ezzor”, ha apuntado el jefe del Centro para la Reconciliación en Siria, el teniente general Vladimir Savchenko, que ha recordado que el uso de munición de fósforo está prohibido por las Convenciones de Ginebra de 1949.

Por otra parte, la aviación rusa y siria han reanudado los bombardeos sobre Idlib y Hama, según han informado vecinos de la zona y servicios de rescate citados por la agencia de noticias Reuters. Concretamente helicópteros sirios han vuelto a utilizar las bombas de barril –explosivos con metralla– sobre Al Habit y Abdin, en el sur de Idlib, y varias aldeas más de la región.

Un vecino, Abdulá Qasem, ha ha asegurado que al menos quince helicópteros han lanzado bombas sobre Al Habit y al menos dos niños han muerto y nueve más han resultado heridos. Decenas de edificios han quedado destruidos.

“Hemos sacado a los niños de entre los escombros. ¿Dónde está el mundo cuando se critica estos crímenes?”, se ha lamentado. El Ejército sirio niega el uso de bombas de barril pese a que está ampliamente documentado por Naciones Unidas.

Testigos presenciales aseguran que cientos de familias están huyendo de los pueblos del sur de Idlib con destino hacia los campamentos levantados en la frontera con Turquía.

Además, al menos cinco personas más han muerto en Qalat al Madiq, en la provincia Hama, debido al impacto de obuses de la artillería siria y aviones de combate rusos han atacado Latamné y Kafr Zaita, según fuentes rebeldes.

La guerra civil siria comenzó en marzo de 2011 a raíz de la revuelta contra el presidente, Bashar al Assad. Los rebeldes contaron con el apoyo de potencias árabes, mientras que el respaldo de Irán y Rusia ha sido fundamental para que en los últimos meses el Ejército se perfile como la fuerza más poderosa del país.

Ahora las milicias de la oposición se encuentran concentradas en la provincia de Idlib, mientras que en el noreste se ha creado una federación kurdo-árabe respaldada por Estados Unidos.

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