El pasado 9 de junio nos hicimos eco en Crónica Balear de que varias de las prostitutas nigerianas que actuaban en Punta Ballena (Magaluf) se habían desplazado hasta la Playa de Palma debido a la presión vecinal.

Así, los problemas que generaban en Calvià se vienen reproduciendo ahora en la Playa de Palma donde, asegura un taxista de la zona: “se dedican a robar a todos los turistas. Sin miramientos. Sobre todo a gente mayor y con total impunidad”

“Los ataques”, añade este hombre, “se producen en la zona de calle Padre Bartolomé Salva con Llaüt y en los aledaños de la discoteca Megapark. Comienzan sobre las once de la noche y están hasta las cinco o seis de la madrugada”.

El modus operandi, al igual que en Magaluf, consiste en acercarse a la víctima en grupos de dos o más: “Una de ellas le palpa los pantalones al turista para averiguar donde lleva la cartera y luego otra se la roba. Si es un hombre mayor, le agreden y le tiran al suelo para quitarle todo lo que tiene de valor. En otras ocasiones se juntan hasta diez de ellas. Da vergüenza verlo”.

Este taxista cuenta también que más de una vez se ha tenido que bajar del vehículo “para defender a algún abuelo y el problema parece ser la falta de medios porque hay noches en la que tan solo hay una patrulla de la policía para cubrir toda la playa, con eso te lo digo todo”.

Una situación, la de falta de presencia policial, que indigna a los turistas: “Cuando los llevo”, concluye, “no hacen más que quejarse de donde está la policía. Nunca aparecen. No me extraña que no vuelvan. Por lo que veo, a la regidora de seguridad, sólo le interesa venir un par de veces en verano para hacerse la foto”

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