La Sociedad Española de Ortodoncia y Ortopedia Dentofacial (SEDO) ha recordado que los niños deben acudir a la consulta al nacer su primer molar permanente, que suele suceder en torno a los 6 años.

“En ese momento del desarrollo infantil, si el especialista comprueba que el crecimiento de los huesos maxilares o mandibulares no se está produciendo de manera correcta, podrá corregirlo con ortopedia dentofacial. Esto es mucho más sencillo que si se espera a la adolescencia o, sobre todo, a la edad adulta”, ha declarado el presidente de la SEDO, Juan Carlos Pérez Varela.

Según han expuesto los ortodoncistas, “lo ideal es llevar a los niños a la consulta del ortodoncista a los 6 años, y mejor antes de que cumplan los 7, ya que es el momento muy importante en el desarrollo de la oclusión, porque en esa edad suele comenzar la llamada dentición mixta”.

Y son los primeros molares definitivos los que van a hacer de “guía para que los dientes que queden por salir se sitúen correctamente”. Por eso esta edad es “tan trascendental para el desarrollo de la boca de los pequeños”, han manifestado.

Entre lo que puede detectarse en esta revisión se encuentran problemas como el síndrome de la apnea obstructiva del sueño infantil (Saos), que, “a pesar de su gravedad, está infradiagnosticada”, es decir, que hay muchos más casos de niños que padecen este problema de los que figuran oficialmente, ya que “muchos padres no son conscientes ni son capaces de interpretar las señales de alarma, han apuntado los ortodoncistas”.

“Los pequeños que sufren SAOS no solo roncan, sino que ven perjudicado el desarrollo normal de los huesos de su boca y de su rostro”, ha explicado el presidente. Pero, sobre todo, respirar mal hace que no descansen “lo necesario mientras duermen, por lo que padecen fatiga crónica”.

En concreto, hay estudios que apuntan que la apnea del sueño infantil no tratada puede provoca un deterioro en el rendimiento intelectual, ya que perjudica el desarrollo del niño. Los expertos estiman que puede suponer la pérdida de coeficiente intelectual de hasta 15 puntos. Si los adultos que padecen SAOS se ven agotados, en los niños los síntomas visibles son opuestos, ya que tienden a padecer déficit de atención y, como consecuencia, bajo rendimiento escolar.

Por último, han señalado que la apnea obstructiva del Sueño puede afectar al desarrollo dentofacial del niño, creando unas deformaciones características, por ello el ortodoncista es muchas veces es el primero en dar la señal de alarma del problema.

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