El abandono al que se ha visto sometido el barrio de Son Gotleu debería teñir de vergüenza a la ciudad de Palma y, sobre todo, a sus políticos, que no han parado de hacerse fotos en la barriada con un sonrisa dibujada en los labios y palabras de buena intención mientras aquello se ha convertido en un gueto, en el más amplio sentido de la palabra.

Las imágenes que mostramos no aportan -en realidad- nada nuevo, porque este es el día a día que se vive allí en plena calle y hasta altas horas de la madrugada: gritos, riñas, peleas, ruidos, música a todo volumen hasta bien entrada la madrugada… y sin que el desesperado llamamiento de los vecinos, que intentan llevar una vida normal, sirva de algo.

“Nadie quiere saber nada de Son Gotleu”, asegura una vecina quien añade: “Cuando te quejas por el ruido a la policía por aquí no aparece nadie. Tan solo viene alguien cuando hay una pelea multitudinaria y llamas para decir que se están matando pero, en esos casos, cuando llegan ya no queda nadie”.

Y todo ello empeora aún más en verano porque el ruido que llega desde la calle obliga a cerrar las ventanas para intentar conciliar el sueño pero entonces, es el calor el que se convierte la peor pesadilla de los afectados.

Peleas y ruidos a los que hay que sumar el trapicheo de drogas y los graves problemas que existen en las comunidades de vecinos (hace apenas unas semanas, por ejemplo, en la terraza de una de esas comunidades cuatro personas trabajaron durante dos días -a razón de 12 horas diarias- para poder retirar todos los trastos y basuras que se habían acumulado allí).

“Una jungla de la que los vecinos estamos hartos” concluye la vecina.

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