Datos preliminares sugieren que los hábitos de sueño, alimentación y ejercicio de un niño pueden influir en el equilibrio de las bacterias que se encuentran en el intestino cuando son adolescentes, según una investigación que se presenta en la 57ª Reunión Anual de la Sociedad Europea de Endocrinología Pediátrica.

Estos hallazgos indican que mantener hábitos de vida saludables durante la infancia puede promover un equilibrio saludable de bacterias intestinales más tarde en la vida, lo que a su vez puede contribuir a reducir los riesgos de desarrollar afecciones graves a largo plazo, como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

El intestino es el hogar de una comunidad microbiana altamente compleja que consiste en trillones de diversos microorganismos diminutos, llamados colectivamente la microbiota. En un estado saludable, estos microorganismos trabajan en armonía con el cuerpo para ayudar a digerir los alimentos, generar y usar energía y promover el funcionamiento normal de los órganos y el sistema inmune.

Sin embargo, los cambios en el equilibrio de la microbiota intestinal se han relacionado con un mayor riesgo de resistencia a la insulina y diabetes tipo 2, niveles altos de colesterol y enfermedades cardiovasculares.

La investigación emergente también sugiere un vínculo con la obesidad, con diferencias en la diversidad de la microbiota y la composición observada entre personas delgadas y obesas. Se ha demostrado que la dieta influye en la diversidad de la microbiota intestinal en adultos, pero se sabe poco sobre el impacto de otros factores del estilo de vida, así como de la dieta, sobre la microbiota durante la infancia.

En este estudio realizado por la doctora Melanie Henderson y sus colegas de CHU Sainte-Justine en Montreal, Canadá, los factores de estilo de vida de 22 niños sanos, con al menos un padre obeso, se controlaron durante 8 años. Cuando los niños alcanzaron los 15-17 años, la composición y diversidad de su microbiota intestinal se midió a partir de muestras de heces.

Los hallazgos del estudio sugieren que ciertos factores del estilo de vida durante la infancia pueden influir en la composición y la diversidad de la microbiota intestinal en la adolescencia tardía. Los adolescentes, que presentaban niveles de aptitud física más altos, comían menos grasas y más carbohidratos, y tenían un sueño adecuado durante su infancia, registraban una composición más saludable y más diversa de la microbiota intestinal.

BAJOS NIVELES DE ACTIVIDAD FÍSICA Y MALOS HÁBITOS DE SUEÑO

“Estos hallazgos preliminares revelan que no solo la dieta sino otros factores relacionados con el estilo de vida, incluidos los bajos niveles de actividad física y el mal comportamiento del sueño, pueden afectar al desarrollo de un microbioma intestinal ‘no saludable’, que puede elevar el riesgo de que los niños desarrollen afecciones más graves”, comenta Henderson.

Aunque los hallazgos son preliminares, con solo un pequeño número de niños estudiados, sugieren que los mecanismos relacionados con los hábitos de estilo de vida pueden afectar al crecimiento de la microbiota intestinal, que la doctora Henderson intenta evaluar en la próxima fase de su estudio.

Henderson afirma: “Los resultados de este estudio sugieren que los cambios en el estilo de vida durante la infancia pueden favorecer una microbiota intestinal saludable, lo que a su vez puede reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiometabólicas como la diabetes. Sin embargo, se necesitan investigaciones adicionales para confirmar estos hallazgos en un mayor número de niños “.

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