Los dos hombres identificados por Reino Unido como sospechosos del ataque químico contra el exespía Sergei Skripal y su hija, Yulia, han alegado que no tienen ninguna relación con este incidente y, aunque han reconocido que visitaron Salisbury dos veces a principios de marzo, han alegado que lo hicieron por turismo.

Dos hombres que dicen ser Alexander Petrov y Ruslan Boshirov, cuyas fotografías fueron difundidas por las fuerzas de seguridad británicas para depurar responsabilidades, han concedido una entrevista a la cadena estatal RT y a la agencia Sputnik en la que se desmarcan de las acusaciones de Reino Unido.

Las investigaciones les sitúan en la ciudad inglesa de Salisbury cerca de la fecha en que Skripal y su hija fueron hallados inconscientes en plena calle, víctimas del agente químico Novichok, de fabricación soviética. Sin embargo, han negado que tengan algo que ver con un suceso que ha provocado tensiones entre Londres y Moscú.

Así, han explicado que no estaban allí por negocios, sino por turismo. La primera vez que fueron a Salisbury fue el 3 de marzo, pero dado que “la ciudad estaba llena de nieve”, volvieron a Londres. Al día siguiente el tiempo mejoró y viajaron de nuevo a Salisbury, pero la lluvia supuestamente les llevó a regresar de forma apresurada a la capital británica tras visitar la catedral.

“La catedral es muy bonita, allí hay muchos turistas”, ha explicado Boshirov al dar cuenta de un viaje en el que también entraron en bares y pasearon por la ciudad. No saben, sin embargo, si rondaron la casa de los Skripal: “Puede que nos hayamos acercado, no sabemos dónde se encuentra”.

“Hasta que empezó esta pesadilla con nosotros, no había oído este apellido y no sabía nada sobre ellos”, ha afirmado Boshirov, que también ha desmentido que trasladasen a Reino Unido una sustancia tóxica.

Tanto Boshirov como Petrov se describen como empresarios y han negado trabajar para la Inteligencia rusa, asegurando que se han visto envueltos en toda la trama solo por una “coincidencia”. Tras la “pesadilla” que dicen estar viviendo, tienen “miedo” de salir a la calle y temen que tanto su vida como las de sus familias pueda correr riesgo.

BUSCAR A LOS CULPABLES

“Tenemos ganas de escondernos en un lugar tranquilo hasta que pase todo. Seguro que no necesitamos tanta popularidad”, ha comentado Petrov, ante la posibilidad de que se vayan a convertir en estrellas mediáticas tras la entrevista. Borishov ha declarado que lo único que quieren ahora es “protección”.

“Esperamos que todo se resuelva y la otra parte, la británica, se disculpe por todo lo que provocaron y encuentre realmente a las personas que están implicadas en el caso Skripal”, ha añadido Borishov durante la esperada entrevista, en la que han evitado señalar a ningún posible responsable.

El presidente ruso, Vladimir Putin, instó a ambos sospechosos a dar su propia versión de lo sucedido, después de confirmar que las autoridades ya los tenían localizados y que, en contra de la versión de Reino Unido, se trata de dos civiles ajenos a las agencias de seguridad.

Un portavoz de la primera ministra británica, Theresa May, consideró incongruentes las explicaciones de Moscú e insistió en que los dos hombres imputados “son agentes del servicio de Inteligencia militar” ruso. “Hemos pedido en reiteradas ocasiones a Rusia que cuente lo que ocurrió en marzo en Salisbury y han respondido con confusión y mentiras”, lamentó el lunes.

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