RYAN STOLIER Y JONATHAN FREEMAN, UNIVERSIDAD DE NU

Las personas juzgan la apariencia facial según las creencias que previamente tienen sobre las personalidades de los demás, según ha puesto de manifiesto un estudio llevado a cabo por expertos de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos) y que ha sido publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’.

“Las personas forman impresiones de la personalidad de la apariencia facial de los demás en solo unos milisegundos. Nuestros hallazgos sugieren que las impresiones faciales no solo están determinadas por las características específicas de una cara, sino también por nuestras propias creencias sobre la personalidad”, han explicado los expertos.

Las impresiones iniciales de las caras pueden sesgar la forma en la que se interactúa y se critican las decisiones sobre las personas, por lo que, a juicio de los expertos, la comprensión de los mecanismos que hay detrás de estas impresiones es importante para el desarrollo de técnicas que reduzcan los sesgos en función de las características faciales.

Y es que, las personas suelen ver a aquellos con rasgos infantiles como agradables e inofensivos y aquellos con rostros que se parecen a la ira como deshonestos y antipáticos. En su estudio los investigadores exploraron los motivos por los que ocurre esto a través de una serie de experimentos, específicamente buscando determinar si las propias creencias preexistentes sobre cómo funciona la personalidad afectan a la forma en que se ven los rostros de los demás.

Los 920 sujetos de los experimentos indicaron cuánto creían que los rasgos diferentes muestran las personalidades de otras personas. Cada uno de los sujetos observó docenas de caras en la pantalla de un ordenador y tuvo que juzgar rápidamente esas caras por su competencia y cordialidad, lo que permitía a los investigadores ver si los sujetos pensaban que las mismas caras que son competentes también son amistosas o no amistosas.

En total, se preguntó a los sujetos sobre varios rasgos de personalidad, incluidos los siguientes: “agradable”, “agresivo”, “asertivo”, “afectuoso”, “competente”, “concienzudo”, “confiado”, “creativo”, “dominante”, “”egoísta”, “emocionalmente estable” y ” extrovertido.

En general, los hallazgos confirmaron lo que los investigadores predijeron, y es que, cuanto más creían los sujetos que dos características, como la competencia y la amabilidad, coexisten en otros, sus impresiones de esos dos rasgos en los rostros fueron más similares.

“En general, los resultados sugieren que las creencias sobre la personalidad influyen en las impresiones de la cara, de modo que las personas que creen que cualquier conjunto de rasgos de personalidad están relacionados tienden a ver esos rasgos de manera similar en los rostros”, han zanjado los expertos.

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