Las personas situadas cerca de un vapeador inhalan cien veces menos nicotina que un fumador pasivo, “unos niveles insignificantes que descartan la existencia del vapeador pasivo”, según un estudio del director del departamento de Láseres y Haces Moleculares del Instituto Multidisciplinario de la Universidad Complutense de Madrid, Ángel González Ureña, sobre el efecto del vapor en terceras personas.

El experto ha presentado los pormenores del estudio este miércoles en Barcelona, dentro del primer congreso de carácter científico celebrado en España sobre reducción de daños por tabaquismo, que tenía como objetivo “generar un espacio de debate abierto en torno al uso de productos de riesgo reducido como alternativa al tabaco”.

A lo largo del Tobacco Harm Reduction Summit, organizado por la Asociación Española de Usuarios de Vaporizadores Personales (ANESVAP) y por la Organización de Médicos en Apoyo del Vapeo (MOVE), expertos nacionales e internacionales han puesto sobre la mesa las últimas evidencias científicas respecto a los vaporizadores personales.

Así, ponentes como la directora adjunta del Centro de Estudios sobre Tabaco y Alcohol del Reino Unido, Linda Bauld; Miguel de la Guardia, doctor en Química por la Universidad de Valencia; o Konstantinos Farsalinos, investigador en el Centro de Cirugía Cardíaca Onassis, han analizado los efectos reales de la nicotina, el efecto del vapeo en terceras personas o la controversia en torno a los cigarrilos electrónicos como puerta de entrada al tabaquismo para los más jóvenes.

Entre los estudios presentados, se encuentra el del director del Instituto de Medicina Interna de la Universidad de Catania (Italia), Riccardo Polosa, centrado en la reversión del daño causado por el tabaco en pacientes con enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) que se han pasado al cigarrillo electrónico, total o parcialmente.

Los resultados obtenidos mostraron que los pacientes que cambiaban el tabaco por el vapeo tenían menores posibilidades de recaída y, además, se redujeron sus exacerbaciones de la EPOC y se atenuaron sus infecciones respiratorias, al tiempo que mejoraba su estado de salud en general.

Para ANESVAP y MOVE, la celebración de este congreso “marca un hito” en la lucha contra el tabaquismo en España. “Por primera vez, se ha generado un espacio de debate basado en las evidencias científicas sobre la reducción de daños, algo que permite seguir el camino de países como Reino Unido o Estados Unidos, líderes en control del tabaco y que apuestan ya por el e-cig en sus estrategias contra esta adicción”, destacan.

“El cigarrillo electrónico está reduciendo las tasas de tabaquismo en muchos países, especialmente en aquellos que lo incluyen dentro de sus estrategias antitabaco, como el Reino Unido. Los fumadores pueden disponer ya de nuevas alternativas que les ayuden a luchar contra su adicción, y la comunidad médica y científica no puede darles la espalda”, explica la coordinadora internacional de MOVE, Carmen Escrig.

El objetivo ahora es que las asociaciones sanitarias españolas de control del tabaco “se sumen a este debate y se abran a participar en futuras ediciones, después de haber declinado la invitación para este primer congreso”. “Es una pena que algunas de las principales sociedades científicas se dejen llevar por el alarmismo en lugar de participar en un congreso que ha tenido la voluntad de debatir, desde un punto de vista eminentemente científico e independiente, sobre un fenómeno que podría salvar las vidas de millones de fumadores”, ha concluido Escrig.

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