La Fiscalía y acusación han defendido este jueves que en el juicio contra Daniel M., acusado de matar a una bebé de 17 meses en 2016 en Vitoria, ha quedado “suficientemente probado” que Daniel cometió un delito de asesinato de Alicia; un homicidio en grado de tentativa contra la madre de la niña; y que lo hizo “en plenas facultades volitivas y cognitivas”.

Además, ha señalado que “no se trata de un enfermo mental, sino de una persona mala que ha cometido actos horribles”, mientras que la Defensa ha asegurado que el acusado “tiene una enfermedad mental” y ha preguntado al jurado popular “¿cómo se va resocializar –en la cárcel– una persona que está enferma?”.

La Audiencia Provincial de Álava ha acogido este jueves una última sesión del juicio contra Daniel M., un profesor de música acusado de asesinar a la bebé Alicia, a la que el 25 de enero de 2016 lanzó desde la ventana de su piso de Vitoria. Este joven, que en el momento de los hechos tenía 30 años, reconoce haber lanzado a la niña por la ventana, aunque alega que lo hizo porque vio en ella a la “semilla del mal” y porque se siente como un “ángel” que tiene la misión de “salvar el mundo”.

La defensa solicita que se le exima de toda responsabilidad penal y que se le ingrese en un centro psiquiátrico, al considerar que cuando mató a la niña se encontraba en un estado de enajenación mental. La acusación, por el contrario, estima que el supuesto delirio de Daniel es “mero teatro”, y reclama que se le condene a prisión permanente revisable. El acusado ha utilizado el derecho a última palabra para dirigirse al jurado popular y decirles “juzguen lo que quieran juzgar”.

En el turno de exposición de las conclusiones, el abogado de la defensa ha recordado que “se ha aceptado desde el principio, sin discusión ninguna, que Daniel ha cometido un delito, que es el asesinato de Alicia”, y ha señalado que “no discuten este hecho”, pero le ha pedido a los miembros del jurado popular que “no se dejen engañar por las palabras emocionales” y ha destacado que “la prueba es fundamental para adoptar una decisión”.

Asimismo, ha defendido que atendiendo a las pruebas, “tanto las acusaciones particulares como el Ministerio Fiscal, no han mencionado ninguno de los extremos que determinan si Daniel, en el momento de los hechos, comprendía o no lo que estaba haciendo” y ha asegurado que “una persona puede estar loca, y estar en su propia realidad, pero esto no significa que no comprenda dónde está”. En este sentido, ha recordado que un agente de la Ertzaintza indicó en el juicio que el acusado presentaba un “estado delirante” y otro agente declaró que mantenía un discurso “incoherente”.

También ha citado la declaración de un testigo que afirma que vio a Gabriela increpando a Daniel y con un cristal en la mano, para afirmar que “hubo una pelea, no un intento de homicidio” y sobre la posibilidad de que fingiera su estado mental, ha recordado la comparecencia de una amiga de Daniel que relató en el juicio una conversación con el acusado en la que le trasladó sus ideas sobre el bien y el mal, cuatro meses antes del asesinato. “Este señor tiene una enfermedad mental”, ha asegurado antes de preguntar al jurado “¿cómo se va resocializar –en la cárcel– una persona que está enferma?”.

El fiscal, por su parte, ha afirmado que a Gabriela y a su hija, no las ha marcado la enfermedad mental de Daniel, sino “su maldad”, ya que considera que “no se trata de un enfermo mental, sino de una persona mala que ha cometido actos horribles”.

Según ha indicado, ha quedado “sobradamente comprobado” que mató a la niña lanzándola por la ventana, algo que ha dicho el propio Daniel, y ha defendido que lo hizo concurriendo alevosía, es decir, que cometió un delito contra Alicia utilizando un modo que aseguraba la muerte de la bebé –tirándola por la ventana con un altura de 4,9 metros–.

También ha defendido que Daniel cometió un homicidio en grado de tentativa contra Gabriela y ha destacado que este pasado miércoles, “de manera inesperada”, la defensa cambió sus conclusiones diciendo que no intentó matar a la madre, sino lesionarla.

En este sentido, ha afirmado que Daniel tenía facultades volitivas y cognitivas y cree que el acusado “se ha cargado su propia defensa porque dice que sabía que no quería matar a Gabriela” de forma que “no va a poder defender que tenía esta capacidad anulada”, sino que en el momento de los hechos, “comprendía lo que estaba haciendo”.

Tras reconocer que ha quedado probado que Daniel tiene rasgos
esquizo-típicos en su personalidad pero “en el plano de la normalidad”, ha subrayado que “no ha quedado probado que tenga esquizofrenia”, recordando que los psiquiatras de Urgencias, Hospital Santiago y centros penitenciarios descartan enfermedad mental y que tuviera anuladas sus capacidades durante los hechos. Este diagnóstico fue rechazado por los psiquiatras que hicieron un informe pericial de parte, en el que afirmaban que padece esquizofrenia.

La Fiscalía también ha destacado la “ausencia de perdón” por parte del acusado que “en ningún momento de la causa, en dos años y 6 meses, no ha mostrado ni el más mínimo arrepentimiento o pena” y “solo se preocupa por su libertad”.

“ACTUÓ COMO VENGANZA”

Por parte de la acusación popular, la abogada de Gabriela ha dicho que la madre de la bebé asesinada cree que su rechazo a mantener relaciones sexuales con el acusado fue el detonante de los hechos. “Está convencida de que actuó como venganza”, ha explicado.

Para la acusación, existe un componente machista y cree que a Daniel le gusta “someter a la mujer y tener supremacía” de forma que “aprovechó” la situación de una joven madre como Gabriela. “Daniel es una persona machista, con miedo a las represalias, que piensa en las consecuencias negativas que tendrán en él lo ocurrido, pero no se arrepiente de nada”, ha indicado, antes de afirmar que el acusado es una persona “malvada, perversa y sin arrepentimiento ninguno”.

Asimismo, ha informado de que los abogados de Daniel han ofrecido a la acusación una indemnización económica con el objetivo de que pueda cumplir su pena en un centro psiquiátrico. También ha criticado la “representación teatral magistral de Daniel” en una de las sesiones del juicio “para librarse de la prisión y pasar su condena en un centro psiquiátrico”.

La abogada del padre de Alicia, por su parte, ha afirmado que Daniel intentó matar a Gabriela “sabedor de lo que hacía” y que no huyó tras el suceso “porque no tenía escapatoria, no por estar en estado catatónico”. Por ello, cree que ha fingido enfermedad mental para intentar justificar un acto que no lo tiene, porque es “pura maldad”.

Al respecto, ha asegurado que el acusado “no es un enfermo mental”, sino que se trata de una persona “dominante, insaciable en el sexo” que reclamó la presencia de la madre y “su ego no pudo aguantar el rechazo”. Además, ha señalado que Daniel presenta “rasgos esquizoides”, pero no enfermedad mental, y su defensa “ha tenido que pagar para que dos peritos digan que tiene esquizofrenia”.

Finalmente, la acusación popular, ejercida por la Asociación Clara Campoamor, ha dicho que Daniel es “un depredador que busca víctimas concretas: mujeres jóvenes, menores de edad, sin recursos, sin familia” y que cometió el asesinato “por posición dominante”, cuando la madre de la niña no quiso mantener relaciones sexuales. Además, ha señalado que “no se arrepiente” de sus actos “no porque sea un enfermo, sino porque es un egoísta y un psicópata”.

El juez entregará este viernes al jurado popular las preguntas con las que deberán emitir un veredicto sobre la culpabilidad o inocencia del acusado.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.