FEDERATION FRANCAISE TENNIS

España afrontará a partir de este viernes el último asalto por volver a una final de la Copa Davis seis años después y para ello tendrá que olvidar la baja de Rafa Nadal para unas semifinales que se presentan complicadas tanto por el rival, la actual campeona Francia, como por el escenario, la pista dura cubierta del mastodóntico Pierre Mauroy de Lille.

El equipo español cayó en 2012 ante la República Checa y desde entonces no ha vuelto a estar tan cerca de pelear de nuevo por la ‘Ensaladera’. Dos eliminaciones en primera ronda (2013 y 2014), un descenso a los ‘infiernos’ y una caída en cuartos tras el retorno al Grupo Mundial (2017) han precedido a la vuelta de protagonismo en esta campaña, donde esperaba contar de nuevo con el liderazgo de su gran referente.

Y es que Nadal, que no había dado la espalda a la competición para ayudar al ascenso, se había alistado para ayudar en la andadura de Sergi Bruguera. Tras superar a Gran Bretaña en primera ronda sin el balear, este retornó para superar en un duro cruce a Alemania, donde arrolló a Philipp Kohlschreiber y Alexander Zverev, y mantenía su compromiso para luchar por la final de la última edición de este formato de la Davis.

Sin embargo, su rodilla volvió a cruzarse en sus deseos, justo a una semana antes de la eliminatoria ante los de Yannick Noah. El número uno del mundo se retiró en las semifinales del US Open y posteriormente confirmó los peores presagios al decir no también a su presencia ante los 25.000 espectadores que abarrotarán el Pierre Mauroy para un cruce que ha cambiado con esta ausencia.

Francia, país en el que Nadal ha ganado once Roland Garros, respiró un poco más al conocer que el español no acudiría. No en vano, en la Davis, ha sido casi imbatible en individuales con una derrota, en su debut en 2004, y 24 victorias seguidas desde entonces.

Este aura ganadora e intimidatoria tendrá ahora que compensarla un equipo que aunque no es sensiblemente inferior a su rival, deberá lidiar con su falta de experiencia para manejar la complicación que supone jugar a domicilio y ante un rival que además de ser el campeón, ha estado presente en cuatro de las últimas cinco semifinales de este evento.

CARREÑO, BAUTISTA Y UN EXPERTO DOBLE

“La baja de Nadal es un golpe durísimo”, reconoció un Bruguera que concedió el favoritismo total a los locales y que ha recompuesto su equipo situando a Pablo Carreño y Roberto Bautista para los individuales del viernes, que definirán mucho el futuro español, y formará con la experta y óptima pareja Marcel Granollers-Feliciano López para el punto vital del doble del sábado.

Francia, que lleva cinco eliminatorias seguidas ganadas como local y que no pierde ante su público, precisamente en el estadio de Lille, desde que lo hizo en la final de 2014 ante la suiza de Roger Federer, tampoco presenta un equipo que ‘asuste’, sin la presencia de su mejor jugador de esta década, el lesionado Jo-Wilfried Tsonga.

De hecho, su número uno, Lucas Pouille es el 19 del ranking ATP, sólo dos puestos por encima de Carreño, y el dos es un Benoit Paire, 54 del mundo, que debuta en la competición y elegido por delante del veterano Richard Gasquet, pese a que tiene menos experiencia y peor clasificación.

El de Avignon será el encargado ante el tenista gijonés de abrir la eliminatoria, para que luego Bautista intente mantener su buena estadística ante Pouille, junto a Gasquet, superviviente del título logrado el año pasado. Noah tiene en el doble la importante baja de Pierre-Hugues Herbert, pero aún así, al igual que Bruguera, compondrá un buen y potente dúo con Nicolas Mahut y, curiosamente, el ya retirado Julien Benneteau.

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