Fotos: Isabelle Sleijpen

De Serrat se podrían decir y escribir muchas cosas.

Se podría decir que, tras cancelar en dos ocasiones su actuación en Mallorca, este sábado, el cantautor catalán volvió a dar un recital de profesionalidad y saber hacer en el Palacio de Congresos de Palma.

Se podría hablar de por qué esta gira se llama “Mediterráneo da capo” (una expresión “da capo”, que en la jerga de los profesionales de la música significa”volver a empezar”); quizá porque es bueno volver a recorrer caminos, a cruzar fronteras o regresar a casa con lo aprendido en la travesía de ida y vuelta, como dice Serrat.

Se podría recordar que hace casi medio siglo que el genio catalán comenzó a llenar la vida de millones de personas con versos y canciones; que cabe imaginar que miles de niñas sueñan con llamarse Lucia.

Se podría recordar la gira exitosa junto a Sabina y que nadie quiso perderse.

Se podría hablar tanto y tanto… pero son las nueve y media de la noche pasadas; las luces se apagan; los aplausos rompen el silencio de la sala.

Y entra el maestro, coge su guitarra y suenan los primeros acordes de “Mediterráneo”. Ahora sólo cabe cerrar los ojos y disfrutar de un tema inmortal que no ha sufrido una sola arruga desde 1971.

Con su picara sonrisa, Joan Manuel Serrat empieza un concierto que será como cada una de sus actuaciones: un momento inolvidable.

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