La pregunta de por qué dormimos ha sido un tema de debate de largo recorrido, con algunas teorías que sugieren que el sueño proporciona un respiro para el cerebro, lo que le permite filtrar conexiones neuronales insignificantes, construir nuevas, fortalecer recuerdos e incluso repararse a sí mismo. Sin embargo, una nueva investigación de la Universidad de Oxford ha utilizado enfoques matemáticos para abordar el significado adaptativo del sueño, y los hallazgos sugieren que el sueño tiene otro propósito igualmente importante, mejorar el ‘estado físico’ y el éxito reproductivo futuro.

El documento, publicado en ‘PLoS ONE’, fue dirigido por Jared Field, un estudiante de posgrado en el Instituto de Matemáticas de Oxford y el profesor Mike Bonsall, profesor de Biología Matemática en el Departamento de Zoología. El trabajado ha utilizado la modelización matemática para investigar el significado adaptativo del sueño y evaluar si tiene un impacto en la salud reproductiva futura -definida como el número de futuros hijos, nietos, bisnietos, etc.- y la mortalidad.

Las fórmulas matemáticas permitieron al equipo comparar el éxito de ‘buena forma física’ de dormir y no dormir en una variedad de condiciones diferentes, como la variación de las tasas de natalidad y mortalidad y los entornos, incluidos los entornos vulnerables y seguros.

Los hallazgos muestran que en todas las condiciones, una buena estrategia para dormir condujo a una mejor condición física en comparación con estar constantemente activo. Cuando las tasas de natalidad se alteraron pero la mortalidad se mantuvo constante, encontraron que una estrategia para dormir lograba una mejor forma física que mantenerse activo indefinidamente. Asimismo, en un entorno seguro para dormir, era mejor ser más activo cuando la mortalidad era más baja, mientras que en un entorno vulnerable ocurría lo contrario.

El único caso en que se encontró que la actividad constante era tan beneficiosa para el éxito reproductivo fue cuando las tasas de natalidad y mortalidad fueron constantes. Sin embargo, dado que se complicado mantener las tasas constantes, este resultado se consideró insignificante.

“El sueño como comportamiento, es en sí mismo, valioso. Aunque se han realizado muchas investigaciones para encontrar funciones vitales que expliquen por qué los organismos duermen, nuestro estudio proporciona razones ecológicas más amplias aplicables a una variedad de entornos y condiciones. Nuestros análisis sugieren que el sueño primero evolucionó simplemente porque los ciclos de actividad-inactividad son adaptativos en un mundo no constante”, ha explicado Jared Field.

“Independientemente del escenario, se descubrió que el sueño y los períodos de inactividad tienen un impacto más positivo en el éxito físico que la falta de sueño”, ha añadido.

Por su parte, Mike Bonsall ha agregado que “la aplicación de las matemáticas para comprender los sistemas biológicos tiene consecuencias de gran alcance y puede ayudar a que seamos capaces de comprender fenómenos tales como cómo el sueño evolucionó a través de una lente matemática es un avance fantástico”.

Ahora que el equipo ha comprendido la lógica de la evolución del sueño, en el futuro investigarán más a fondo los factores ecológicos y demográficos que hacen o rompen la diferencia entre un patrón de sueño bueno y productivo y uno malo.

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