Menos de seis y más de diez horas de sueño por día están asociados con el síndrome metabólico y sus componentes individuales, según concluye un estudio publicado en la revista de acceso abierto ‘BMC Public Health’ que involucró a 133.608 hombres y mujeres coreanos de 40 a 69 años.

Investigadores del Colegio de Medicina de la Universidad Nacional de Seúl, en Corea del Sur, descubrieron que, en comparación con las personas que dormían de seis a siete horas por día, los hombres que dormían menos de seis horas tenían más probabilidades de tener síndrome metabólico y una mayor circunferencia de la cintura y las mujeres que dormían menos de seis horas registraban más probabilidades de tener una mayor circunferencia de la cintura.

Dormir más de diez horas al día estuvo asociado con el síndrome metabólico y el incremento de los niveles de triglicéridos en los hombres, y con síndrome metabólico, mayor circunferencia de la cintura, niveles más altos de triglicéridos y azúcar en la sangre, así como niveles bajos de colesterol “bueno” (HDL) en mujeres. Los autores encontraron que casi el 11 por ciento de los hombres y el 13 por ciento de las mujeres dormían menos de seis horas, mientras que el 1,5 por ciento de los hombres y el 1,7 por ciento de las mujeres dormían más de diez horas.

La autora principal del estudio, Claire E. Kim, resalta: “Este es el estudio más grande que examina una relación dosis-respuesta entre la duración del sueño y el síndrome metabólico y sus componentes por separado para hombres y mujeres. Como pudimos ampliar la muestra de nuestro anterior estudio, pudimos detectar asociaciones entre el sueño y el síndrome metabólico que pasaron desapercibidas. Observamos una posible diferencia de género entre la duración del sueño y el síndrome metabólico, con una relación entre síndrome metabólico y el sueño prolongado en mujeres y síndrome metabólico y sueño corto en hombres”.

LA DURACIÓN DEL SUEÑO, FACTOR DE RIESGO MODIFICABLE DEL SÍNDROME METABÓLICO

Según las definiciones comunes, se consideró que los participantes tenían síndrome metabólico si mostraban al menos tres de los siguientes puntos: circunferencia de cintura grande, niveles altos de triglicéridos, bajos niveles de colesterol “bueno”, hipertensión y alto nivel de azúcar en sangre en ayunas. La prevalencia del síndrome metabólico fue de poco más del 29 por ciento en hombres y del 24,5 por ciento en mujeres. Los autores sugieren que, dado que la prevalencia del síndrome metabólico en Corea es alta, es fundamental identificar factores de riesgo modificables como la duración del sueño.

Los autores utilizaron datos del estudio HEXA, un estudio comunitario a gran escala realizado en Corea durante los años 2004-2013, que incluyó información sobre características sociodemográficas, historia clínica, uso de medicamentos, historia familiar, factores de estilo de vida, dieta, actividad física y factores reproductivos en el caso de las mujeres.

Como parte del estudio HEXA, se recogieron muestras de plasma, suero, capa leucocítica, células sanguíneas, ADN genómico y orina, y los participantes se sometieron a exámenes físicos por parte de profesionales médicos. La duración del sueño se evaluó haciendo la pregunta: “En el último año, en promedio, ¿cuántas horas/minutos de sueño (incluidas las siestas diurnas) has tenido por día?”.

Aunque los mecanismos biológicos que subyacen a la asociación entre la duración del sueño y el síndrome metabólico siguen sin estar claros, se ha informado de varios procesos potenciales. Estos incluyen niveles elevados de hormonas que elevan el apetito y la ingesta calórica o reducen el gasto de energía en personas que duermen menos de siete horas por día, lo que puede conducir a una mayor circunferencia de la cintura y al desarrollo de la obesidad.

Los autores advierten que la naturaleza observacional de corte transversal de este estudio no permite conclusiones sobre causa y efecto. Las estimaciones de la duración del sueño se basaron en datos aportados por los partcipantes en lugar de medidas objetivas y pueden reflejar el “tiempo en la cama”, el tiempo real de sueño o el tiempo que las personas creyeron que dormían. Además, como el estudio no distinguía entre las siestas diurnas y el sueño nocturno, su impacto en la salud no pudo evaluarse por separado.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.